sábado, 18 de febrero de 2012

Kucuk Ahmed Celebi (*1449- +1451)


El presente y corto artículo va dedicado a la memoria del pequeño príncipe Ahmed (Kucuk Ahmed Celebi, en turco), asesinado a edad de 1 año y 6 meses por obra de su hermanastro, el futuro Sultán Otomano Mehmed II, a quien la historia hoy llama "El Conquistador," y cuyas vastas atrocidades y vicios ya he mostrado en varios artículos del presente blog.

Kucuk Ahmed Celebi, o el "Pequeño Príncipe" Ahmed, debió nacer a fines del año 1449, un hijo más del Sultán Murad II, conquistador de Tesalónica (1430) y vencedor en Varna frente a los húngaros (1444). No sabemos quien fue su madre, puede que fuese una esclava cristiana en el harén del Sultán, o una de sus siete esposas. Entre sus medios hermanos mayores se encontraba Mehmed II, el futuro verdugo del Imperio Bizantino.

El miércoles 4 de febrero, del año 1451, el padre del pequeño Ahmed, quien para entonces de 1 año y medio de edad, falleció de un ataque de apoplejía, tras una borrachera en la que bebió más de la cuenta. Así terminaba sus días Murad II, aquel soberano que dejó un imperio sólido y cuyos ejércitos intimidaron a los galantes caballeros de Occidente, a los insidiosos Venecianos, y a los arruinados Bizantinos.

Automáticamente, los cortesanos, encabezados por Halil Candarli, el Gran Visir, proclamaron por segunda vez "Sultán" a Mehmed II, el hijo mayor de Murad. Mehmed había sido Sultán en los años 1444 y 1446, hasta que por una revuelta de los Jenízaros (en turco "Nuevo Ejército," formado por cristianos convertidos) fue obligado por el mismísimo Halil a llamar de nuevo a su padre. Mehmed jamás perdonaría a Halil dicha afrenta, así como sus ideas de paz con Constantinopla, como lo demostraría después de mayo del 1453, cuando caída la Ciudad, ordenó la ejecución de Halil.

Muerto Murad, ese mismo año Mehmed ordenó la muerte de su pequeño hermano Ahmed, el pequeño príncipe, de año y medio de edad. Su orden se cumplió diligentemente, y con la sangre y vida de Kucuk Ahmed Celebi, se forjó la famosa "Ley Fraticida" en el Imperio Otomano, en donde para evitar las guerras civiles que caracterizaron al emirato otomano en sus años de conquista en Tracia, el Sultán indicado habría de, si lo consideraba pertinente, dar muerte a todos sus hermanos y así asegurar la unidad del imperio. "Primero la muerte a la traición," fue el lema recogido por Mehmed II e introducido en su ley o Kanunname.

Esta horrenda práctica se llevó a cabo por muchísimos años, casi hasta el siglo XIX!!! Al leer los vastos casos de "Fraticidio Institucionalizado" por los Otomanos, sólo puedo repetir las palabras que el viejo emperador bizantino Andrónico II repitió a su nieto Andrónico III la noche del 23/24 de mayo del año 1328:

"Y recuerda hijo mío, que derramar la sangre de un padre es tan abominable ante los ojos de Dios, como derramar la sangre de un hermano."

19/2/12.