sábado, 12 de julio de 2008

Eudocia Angelina, la Princesa del Otoño


La vida de Eudocia Comnena Angelina (¿?- 1208-1211) Fue muy triste para, en comparación con las otrora respetadas y bellas princesas bizantinas.
Tercera y última hija de Alejo Ángel (futuro Alejo III), hermano mayor del emperador Isaac II (1185-1195) y de la dama noble Eufrósina Ducas Camaterina, Eudocia es, sin duda, uno de los personajes clave en la Historia del reinado de los "Ángeles Terrestres en Bizancio".

Mientras su padre estaba prisionero en Siria, Eudocia fue comprometida con el príncipe serbio Esteban II Nemanja, hijo a del Gran Zupan (Rey) de Rascia (Serbia) Esteban I, con quien se casó entre los años 1185-87. En el año 1195, su padre usurpó el trono a su tío y tomó el nombre de Alejo III, emperador de los romanos. En ese mismo año, su suegro se retiró a un convento y dejó el poder al marido de Eudocia, y de esta manera, la princesa bizantina pasó a ser princesa-consorte de Serbia. Sin embargo, la paz en el primer matimonio de Eudocia fue efímera.


Según el cronista bizantino Nicetas Choniates, en una fecha posterior al mes de Junio del año 1198, Esteban y Eudocia se enfrentaron, acusándose mutuamente de adulterio. En palabras de Nicetas, Esteban "la despojó (a Eudocia) de su túnica, dejándola solo con su ropa interior, que apenas cubría sus partes íntimas" y en estas condiciones fue la desgraciada princesa expulsada de Serbia. En un principio, la desdichada Eudocia buscó refugio con su cuñado Vukan, en las tierras serbias de Zeta, y con ayuda de Vukan, viendo que ya nada podía hacer, Eudocia volvió donde su padre en Constantinopla. Sus hijos con Esteban se quedaron en la corte serbia, y Eudocia no los volvió a ver. La expulsion de Eudocia de Serbia fue un grave insulto por parte de los serbios hacia aquella civilización de la cual habían sido vasallos durante muchos siglos.

Después de tamaña desgracia, Eudocia vivió en Constantinopla, donde se volvió amante del protovestiarios Alejo Ducas, apodado Murzuflo (cejijunto). El desastroso gobierno de Alejo III Comneno-Ángel (1195-1203) provocó serios problemas internos y externos en Bizancio; el monarca alemán Enrique VI de Hohenstaufen había obligado a Alejo III a pagarle un tributo, el llamado "Alamánico" bajo amenaza de una cruzada contra el Imperio Bizantino. Los turcos pillaban Asia, los búlgaros devastaban Tracia y llegaban a Macedonia, y en Occidente muchos nobles francos, incitados por Venecia, querían conquistar Bizancio.

En 1201, estalló una revuelta que tenía por líder a Juan Comneno Axouch, apodado "El Obeso", un miembro de la poderosa familia de los Comnenos. La revuelta tuvo el apoyo popular y aristocrático, e incluso la plebe saqueó el Palacio Imperial de las Blaquernas y la Tesorería Imperial. La revuelta de Juan "El Obeso" desestablizó al Imperio, e incluso Murzuflo, el amante de Eudocia, participó en ella. Cuando Alejo III suprimió la revuelta (tras el asesinato a traición de Juan "El Obeso" en Santa Sofia por sus propias tropas), condenó al amante de su hija a prisión en los Calabozos de Anemas, en las Murallas de Constantinopla.

Cuando en el año 1203, los cruzados llegaron a Constantinopla, la anarquía gobernaba no solo en las tierras del imperio, sino también dentro de las murallas de la capital bizantina. Tras una inconsistente resistencia, Alejo III huyó de la Ciudad el 17 de Julio del 1203, llevando consigo 72.000 hyperpyra del Palacio, junto con algunos ornamentos imperiales de la Regalia, y junto con el se llevó a su hija favorita Irene, el marido de ésta, algunas damas de la corte y unos cuantos guardias, dejando en el Palacio Imperial a su esposa Eufrósina y a sus hijas Eudocia y Ana.

Isaac II fue restablecido en el trono y compartió el poder con su hijo, el príncipe Alejo IV, que había obtenido la ayuda de los "Soldados de Dios". Eufrósina, Eudocia y Ana fueron encerradas en los calabozos de Anemas y Murzuflo fue liberado y se le otorgó de nuevo su rango de Protovestiarios. Al efímero reinado de Alejo IV "el Joven" y de Isaac II "el Ciego" le siguió el de Murzuflo bajo el nombre de Alejo V, el cual ejecutó a Alejo IV y envenenó a Isaac. A pesar de sus intentos de salvar Constantinopla de los cruzados francos y venecianos, Murzuflo también se vió obligado a huir de la Ciudad, y tras haber liberado a Eudocia y Eufrósina, huyó con ellas por la Puerta de Oro de Constantinopla, rumbo a Mosinópolis, donde se encontraba Alejo III (Ana había huído con su marido, Teodoro Láscaris), el 12 de Abril de 1204. Con la venia de Alejo III, Murzuflo y Eudocia contrajeron matrimonio en una iglesia de Mosinópolis, sellando la Alianza entre ambos emperadores. Sin embargo, pronto acabaría esta alianza, pues Alejo III cegó de una manera truculenta al confiado Murzuflo, el cual fue posteriormente capturado por los latinos, y ejecutado por éstos últimos en Constantinopla.

Alejo III y su familia (incluida la desdichada Eudocia) marcharon rumbo a Tesalónica, desde la cual el depuesto emperador trató de armar la resistencia, para finalmente retirarse tras la llegada de los caballeros italianos del Marqués Bonifacio de Montferrato, líder de la 4ta. Cruzada y futuro Rey Latino de Tesalónica. También trató Alejo III de armar la resistencia en la Grecia Cental, y para ésto usó a la infeliz Eudocia, a la cual casó con el Señor Bizantino de la Grecia Central, León Sguros, el famoso Arconte de Nauplia. Sin embargo, Sguros no pudo resistir el ataque latino y se suicidó tras la toma de Acrocorinto por los francos en 1207. Alejo III fue capturado junto a Eufrósina y fueron llevados en cadenas hacia Monferrato.

Lamentablemente Eudocia desapareció de la Historia, y no se volvió a saber mas de ella. Quiza fue capturada por Bonifacio de Monferrato junto con sus padres y luego liberada por el Déspota Miguel I del Epiro, junto con sus padres, y se quedó a vivir en Arta junto a su madre.

La vida de Eudocia fue muy triste, y su figura, en mi opinión, representa la triste decadencia que sufrió el Imperio Bizantino durante el Reinado de los Ángeles Terrestres. Las humillaciones y desgracias sufridas por Eudocia son el mejor ejemplo de un Imperio en el cual, la decadencia y la desgracia cayeron, como las hojas de un árbol de Otoño.
Bibliografía:
Nicetas Choniates: "O city of Byzantium, Annals of Niketas Choniates by Nicetas Choniates and Harry J. Magoulias". Colaboración de Google Libros: http://books.google.com.pe/books?id=O8arrZPM8moC&printsec=frontcover&dq=o+city+of+byzantium&sig=ACfU3U3G9QMj8BDZFHb99XYyocfZ3zDivg

2 comentarios:

Fernando dijo...

Cuando un amigo, al final de una jornada laboral, me comentó que conocía a un muy joven experto en el Imperio Bizantino cuya historia la dominaba de manera sobresaliente, me quedé intrigado.

Cómo era posible que un escolar pudiera dominar una materia que de por sí - ademàs de complicada - parece olvidada en la historia universal, y nada qué decir respecto a nuestros historiadores.

Cuando me dijo que estaba en el colegio y tenía trabajos publicados en internet, ya reconocidos por entendidos del extranjero, fue suficiente para consultar en la web la data de este novísimo historiador peruano de Bizancio.

Cuando entré a su blog quedé gratamente asombrado por el manejo del tema,los datos, argumentos y material bibliográfico, documental y visual con que cuenta.

Pero lo más que me impactó fue cómo una persona que no tiene aún 18 años, ya es un experto en un campo de la historia universal, el cual, no tiene casi especialistas en el Perú.

A Bizancio se le denomina por lo general el imperio olvidado; es más diría: imperio trágico.

Todo imperio de la antiguedad o de la edad media tiene claros y orgullosos "herederos": el Romano, el Chino, el Ruso, Persas, los Incas, los Mayas, etc. Sus herederos son los italianos, chinos modernos, rusos, peruanos, iraníes y así.

En el caso de Bizancio no los tiene;los turcos no lo son y nunca se han interesado en serlo. Los griegos se remontan más a la antiguedad; Bizancio sólo es un anexo de una historia portentosa que viene desde los aqueos. No hay nadie que argumente por Bizancio.

Ni la Rusia misma, cuya religión debe, ha querido serlo; el imperio zarista pesa más que uno que se desvaneció en el siglo XV.

Este es el drama de Bizancio, un imperio olvidado al cual le debemos lo que somos. Si Bizancio no hubiera existido, la cultura occidental como la conocemos no se habrìa dado; el mundo sería muy diferente; quizás -por ejemplo- escribiríamos de derecha a izquierda.

Es por ello el atractivo de Bizancio: una atracción dramática que sólo unos pocos en el Perú han sabido descubrir.

Un afectuoso saludo a Galo. Felicitaciones por su trabajo; sólo espero que sigas, te perfecciones en el tema; te conviertas en la futura fuente especializada de Bizancio en el Perú y, también por qué no decirlo, internacionalmente.

Igualmente, espero que lideres, en algún momento, un círculo de estudios bizantinos para que, en él, se agrupen todos los interesados en el tema, entre los cuales, me encuentro.

Un afectuoso abrazo Galo

Fernando

Galo dijo...

Muchísimas Gracias por tu comentario estimado Fernando. En efecto, tienes muchísima razón, Bizancio es un imperio que carece de herederos; aunque, si contamos sus ultimos herederos, tenemos a la mísera poblacion griega que vive en Constantinopla, bajo la égida del beato Patriarca Bartólome I, el cual padece humillaciones por parte de la población turca, confinado junto a sus hermanos bizantinos en el barrio del Fanar.....

En efecto, gracias a la activa labor de historiadores de diversas nacionalidades, el Imperio Bizantino esta renaciendo y su cultura esta siendo estudiada de una manera mas profunda, lo cual ayuda a otras personas a olvidar las palabras de el historiador Edward Gibbon cuando declaraba "La Historia de Roma es importante sol hasta el reinado de Adriano", mientras dejaba en claro que Constantinopla y Bizancio eran pálidas sombras de lo que antaño fue el Imperio Romano.

Sin embargo, Bizancio es la Roma Medieval, la cuna de la civilización griega, romana, oriental y cristiana de una Era en la cual los bárbaros se hicieron dueños y señores de Europa y los persas y árabes se adueñaron de Siria y las regiones de Asia Central.

Un fuerte abrazo, Galo.