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lunes, 14 de noviembre de 2011

El Torneo de Corinto y la gloria del Duque Mestizo



Si bien los Bizantinos habían reconquistado Constantinopla en el 1261, y el Principado de la Morea Franca se hallaba en serios problemas con la pérdida de Mistra, Mani y Monemvasia, en el año 1302, y contraria a las tensas relaciones entre el Imperio y sus vecinos francos de Grecia, los grandes barones de la Nueva Francia (nombre que se le daba a la Morea) y sus pares del centro de la Hélade, organizaron un torneo sin precedentes.



El Istmo de Corinto fue la sede de dicho acontecimiento de boato y gloria, donde la flor y nata de la caballería franca de Grecia, se lució en elegantes trajes, bajo el radiante sol de la primavera del 1302. Caballeros de toda la Grecia Latina, e incluso del extranjero, acompañados por sus pajes, llegaron a Corinto para participar de un acontecimiento cuya fama recorrería la Europa Occidental. Ya desde el siglo XIII, los caballeros de la Morea eran famosos por su destreza y elegancia, tanto así que por mucho tiempo se consideró a dicha región el "Corazón de la Caballería."



Hermosas damas arrojaban sus favores (paños que solían entregar a los caballeros antes de un torneo, una especie de "suerte") a los galantes jinetes que llegaban con brillantes armaduras e impresionantes caballos al Torneo de Corinto. Centenares de caballeros, muchos de ellos de noble cuna, llegaron entusiasmados ante dicho evento, que sin dudas mostraba que los días de gloria y pujanza de la Grecia Franca aún no habían terminado...





En calidad de soberana del más importante señorío franco de la Hélade, la dama Isabel de Villehardouin, princesa de Acaya (otro nombre de la Morea), llegó al Istmo, acompañada de su tercer esposo, el autoritario Felipe de Savoya, príncipe del Piamonte, y su joven hija, Matilde de Hainault. Pero sin lugar a dudas, la estrella del evento fue el afamado y joven Duque de Atenas, Guy II de La Roche, yerno de la princesa, e imagen viva de la tradición caballeresca de la Hélade...




Siete campeones, vestidos de taffetán verde cubierto de mallas doradas, atendieron el torneo, ante una lluvia de favores lanzados con la más grande emoción, y así se dio inicio a las justas de Corinto.



Brilló por su carisma y galantería, Guy de Atenas, el Duque Gásmulo, o Mestizo. Hijo de Guillermo de La Roche, anterior señor de Atenas, y de su esposa, Helena Comnena de Tesalia, parecía que la mezcla de sangres en sus rasgos y, sobre todo, su encantadora naturaleza, hacían de Guy una suerte de ídolo o sensación juvenil entre las jóvenes de su tiempo. Casado desde el 1299 con la joven Matilde, parecía que dicha unión podría unir y hasta consolidar los destinos del Principado de Acaya y el Ducado de Atenas, ý quizá, de haber vivido más tiempo el duque, se habría formado un fuerte Estado unido del Centro y Sur de Grecia...


Vencedor en muchas de las justas, y aclamado por toda la nobleza y pueblo de la Morea Franca, Guy fue finalmente vencido por el experimentado maestro de armas Guillaume Bouchart en combate singular, las puntas de la armadura que protegían la cabeza del caballo de éste último, atravesaron al caballo del Ateniense, quien cayó al pasto del campo...


Así terminó la participación del Duque Mestizo de Atenas en los Torneos de Corinto, la última gran muestra de elegancia, boato, gloria, y sobre todo, apogeo de la Caballería, en un mundo y una sociedad donde no habían conocido dichos eventos, salvo desde la llegada de los Cruzados a Grecia tras 1204.

lunes, 14 de julio de 2008

El Ocaso de un Imperio (1453-1461)



Triste fue, para muchos patriotas bizantinos, ver la caída de su milenario imperio, primero, a manos de los bárbaros cruzados y luego a manos de los fanáticos turcos que hasta ahora mantienen bajo su poder la antaño gran ciudad de Constantinopla (actual Estambul).


El fin del Imperio Bizantino no solo fue el fin de una civilización medieval, sino también fue el fin del otrora poderoso Imperio Romano (recordemos que el nombre oficial del Imperio era "Imperio Romano de Oriente") y de la libertad de la Cristiandad Ortodoxa.



Actualmente, el Patriarcado Bizantino Ortodoxo de Constantinopla se encuentra confinado en el barrio del Fener (barrio griego de Estambul), y posee no más de 3 Iglesias (históricas) donde se continúa celebrando el culto Ortodoxo. Así como la Basílica de San Pedro y el Vaticano son el hogar del Papa de la Iglesia Romana, la pequeña Iglesia-Capilla de San Jorge y el Fanar son el hogar del humilde Patriarca de la Iglesia Bizantina. En palabras de la escritora Matilde Asensi en su novela "El Último Catón": "Nadie hubiera podido imaginar jamás que, después de mil quinientos años de gloria y poder, ese sería el final de tan importante trono cristiano".



Cuando los cruzados francos y venecianos tomaron Constantinopla el 12 de Abril de 1204, la sometieron a un brutal saqueo, considerado uno de los mas devastadores de la Historia. Continuando su infame "hazaña", los latinos fundaron sobre las ruinas del Imperio el llamado "Imperio Latino de Constantinopla", sometiendo a los pobladores del Imperio ha aceptar la fe católica de manera brutal. Sin embargo, bajo la égida del sabio clérigo Juan Mesarites, los griegos "ya tenían un jefe espiritual y deseaban permancerle fieles".


Finalmente, cuando los Turcos entraron en Constantinopla el 29 de Mayo de 1453, dieron fin a un Imperio agonizante desde el 1204. Cuando el Sultán Mehmed II atacó la capital de los últimos "Romanos", empleó una fuerza de mas 80.000, 400 buques y cañones, mientras que los defensores de la Ciudad, comandados por el emperador Constantino XI Paleólogo Dragases y el bravo genovés Giovanni Giustiniani, no llegaban a 9.000 hombres, y contaban con solo 2 docenas de buques venecianos y algunas bombardas con escasas municiones...


Tarde se dieron cuenta los príncipes occidentales, que a no haber ayudado a Constantinopla, dejaban el camino libre a los Turcos para atacar Europa. Después de la caída de Constantinopla, los turcos invadieron los territorios que antaño habían pertenecido a Bizancio: El sultán sometió a los Condes Italianos que gobernaban el Épiro y las Islas Jónicas, al Duque Francesco II de Atenas (el cual se volvió su amante), a los Déspotas de la Morea (hermanos de Constantino XI), a los Déspotas de Serbia, a los emires turcomanos de las tierras allende el Mar Negro.


Finalmente, Mehmed declaró la guerra al diminuto Imperio de Trebizonda, último reino griego, cuyo último emperador o Basileus, David I Comneno, capituló, y posteriormente fue ejecutado con sus hijos y sobrinos, acusado de conspirador, mientras su esposa, Helena Cantacuzena, murió mendigando en Adrianópolis...


Mientras, en Roma, los herederos de Tomás Paleólogo vivirían a costa del Papado, terminando por vender sus títulos de Francia a Castilla, e incluso ante la misma Sublime Puerta Otomana. De las hijas de Tomás, solo Zoe lograría cierto éxito, contrayendo matrimonio con el Gran Príncipe de Moscú, y consolidando la influencia bizantina en la vasta Rusia...


Con la caída de Trebizonda en el año 1461, Bizancio, el Imperio Romano Helénico y Ortodoxo fue borrado del Mapa. Posteriormente, los herederos de Mehmed II, especialmente Solimán, atacarían los países de Europa llegando a conquistar Hungría y llegar hasta las puertas de Viena, la capital del Sacro Imperio Romano Germánico.