Mostrando entradas con la etiqueta Comnenos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comnenos. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de marzo de 2012

El Fin de los Grandes Comnenos (1/11/1463)

Nota: A la memoria de David, Basilio, Manuel, Jorge, Alejo, y otros cinco príncipes más de la familia Comneno de Trebizonda, ejecutados un 1 de noviembre del 1463 en Constantinopla. También a la memoria de Helena Cantacuzena, última "Augusta" de los griegos (sean del Ponto, de Constantinopla o de la Hélade) y de su hija Ana, quien acabó sus días en su tierra natal, tras su ida del harén del cruel Zaganos Pachá.


"No contento con esto [su guerra contra Serbia], Mehmed [II] declaró la guerra a David Comneno, Emperador de Trebizonda, y, habiendo tomado varios lugares en su ruta, rodeó la ciudad. David fue obligado a capitular y a cambio Mehmed le perdonó la vida y le permitió irse con sus pertenencias y lo asentó en la ciudad de Serres. Mehmed luegó tomó Kaffa, que pertenecía a los Genoveses, 'Scandiloro', Sebastia, Tana y otros muchos lugares en Natalia [Anatolia]. Algunos de sus habitantes mató, algunos llevó prisioneros a Constantinopla, y otros se quedaron desconsolados en sus hogares. A continuación, vorazmente sediento de sangre cristiana, hizo que se falsificaran dos cartas que figuraran como escritas en Roma. Esto fue dos años después que hubiera asentado al Emperador de Trebizonda en Serres. Las cartas hablaban de una cruzada contra los Turcos. Bajo este falso pretexto Mehmed hizo que le trajeran el Emperador David Comneno en cadenas junto a su esposa Helena [Helena Cantacuzena], quien era la hermana del abuelo de mi madre, y sus ocho hijos y única hija. En Constantinopla les anunció que todos morirían si rechazaban convertirse en Turcos y renunciar a su fe Cristiana. Cuando oyó esto, David consoló a sus hijos y los conminó al Santo Martirio. Él junto a siete de sus hijos fue decapitado. El octavo, teniendo apenas tres años de edad, fue convertido en Turco junto a su hermana y entregados como presente a Uzun Hasan, rey de Persia. El hijo luego escapó y fue donde el rey de Georgia llamado "Gurguiabei," siendo convertido a la Cristiandad y dándole a su hija como esposa, de la cual tuvo hijos, quienes viven hasta el día de hoy. Su hermana, quien fue desposada por Uzun Hasan, tuvo dos hijas, una que fue la madre de Ismael, quien fue padre del actual Rey de Persia, Tahmasp [¿Tomás?].

Mehmed confiscó todas las propiedades de la imperial familia de Trebizonda y condenó a la emperatriz a pagar 15.000 ducados en un plazo de tres días, o sería ejecutada. Sus sirvientes [de la emperatriz], quienes eran prisioneros de Mehmed en Constantinopla, trabajaron día y noche para juntar el dinero y pagarlo. No se debe pasar por alto, sin embargo, la virtuosa conducta de la pía y santa emperatriz Helena Cantacuzena en lamentable situación. Habiendo perdido a su esposo e hijos, ya no tenía deseo alguno de vivir en este mundo; y vestida de saco [ropa de mendigos], aquella quien estuvo acostumbrada a llevar la regalia [i.e. atuendo imperial], rehusó comer carne nunca más y construyó para sí una choza cubierta de paja en la cual dormía sin comodidad. Mehmed había decretado que nadie habría de enterrar los cuerpos [de David Comneno e hijos] bajo pena de muerte. Serían dejados para que perros y cuervos los devoraran. Pero la santa emperatriz en secreto adquirió una pala / y con sus propias delicadas manos cavó como mejor pudo una zanja en su choza. Todo el día defendió los cadáveres de los animales y al anochecer tomó uno por uno y los enterró. Así, Dios le concedió la gracia de poder enterrar a su marido e hijos; unos días después, falleció."

Teodoro Espandunis o Spandugino, De la origine deli Imperatori Otomani, ordini de la corte, forma del guerregiare loro, religione, rito, et costumi de la natione, traducido por D. M. Nicol como On the origin of the Ottoman Emperors (Cambridge, 1997) págs. 40-41.

Notas:
  • En Agosto del 1461, la urbe de Trebizonda, capital del Imperio del mismo nombre, capituló ante los turcos de Mehmed II, tras haber resistido 1 mes de asedio, pese a la exigua cantidad de habitantes y defensores, y la ayuda de los campesinos de las montañas.
  • David Megas Komnenos o Gran Comneno, había sucedido a su hermano Juan IV en el 1459. Ya en vida de su hermano y predecesor, Trebizonda había enviado misiones diplomáticas con italianos al Papado y al Ducado de Borgoña, ofreciéndoles una nueva cruzada para recuperar Constantinopla y Jerusalén, con la ayuda de los emires del Carnero Blanco (región póntica), emparentados con la familia Comneno tras años de alianzas, y entre los que contaba Uzun Hasan.
  • La capitulación fue hecha por Jorge Amirutzes, protovestiario de Trebizonda, quien aconsejó al emperador David capitular y ceder ante el Sultán, del cual se probaría un leal colaborador y un traidor para con los suyos, pues fue el mismísimo Amirutzes quien contó a Mehmed de la carta en la que David conspiraba contra el Sultán. Más adelante se convirtió al Islam, y tomó por esposa la última duquesa de Atenas, prisionera en Constantinopla.
  • En el valle del río Strymon fue asentado David, teniendo 300.000 piezas de plata como pensión.
  • Spandugino confunde a la hija de David con la hija de Juan IV, quien fue la mujer de Uzun Hasan. La hija de David fue a parar al harén de Zaganos Pachá, el belicoso converso albanés que incitó a Mehmed II a la toma de Constantinopla en contra a los consejos de Halil Candarli, el gran visir.
  • Alejo, único hijo de Juan IV de Trebizonda y sobrino de David, fue ejecutado por el Sultán junto a su tío y primos.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Célebres Paleólogos (1081-1259)




El origen de la última dinastía bizantina siempre ha sido materia de debate. Historiadores de la talla de Martin Crusius, hasta Jean-Claude Cheynet, han investigado sobre el origen y el linaje de la prosapia de los Paleólogos de Bizancio, quienes reinaron sobre el Imperio desde el año 1259 hasta el 1453, y cuyos descendientes siguieron reclamando su ya inexistente herencia, autoproclamándose Imperator Romeorum, e incluso llegando a mezclarse la sangre de los mismos en el Principado de Moscú, con el matrimonio de Zoe Paleologina e Iván III en el año 1472.




Muchos estudios han sido realizados sobre los Paleólogos, como la obra del archimandrita Aberkios Papadopoulos Versuch einer Genealogie der Palaiologen, o la monumenal obra Prosopographisches Lexikon der Palaiologenzeit (PLP). Sin embargo, para hablar de la fama de los Paleólogos en Bizancio, hemos de situarnos en el año 1081, cuando el general Jorge Paleólogo, de una prominente familia de latinfundistas macedonios, y emparentado por matrimonio con la familia de los Ducas, se unió a la rebelión de Alejo I Comneno contra Nicéforo III Botaniates.



Nicéforo Paleólogo, padre de Jorge, era un leal adepto del anciano Nicéforo III, y reprobó severamente la conducta de su hijo al apoyar al rebelde Comneno. Sin embargo, pronto tuvo que ceder ante el ascenso del nuevo emperador, por quien murió batallando frente a los muros de Dirraquio en ese mismo año de 1081, luchando contra las hordas normandas. Su hijo Jorge iniciaría el largo linaje de los Paleólogos, y poco a poco se irían emparentando más y más con las familias de la Alta Aristocracia Bizantina, como los Comnenos, los Ángelos, entre otras tantas...



Ya en el 1150, durante las campañas de Manuel I Comneno en Italia, vemos al general Miguel Paleólogo reclutando tropas en Ancona, y junto al Conde de Loritello se enfrenta a los ejércitos reales de Sicilia, tomando raudamente casi todo el Sur de Italia, aunque pereciendo en la ciudad de Bari, alrededor del 1156. Con su muerte, la expedición perdió a su más bravo y capaz comandante, al cual también se le conocía por ser un mujeriego con casi 50 amantes...



En el 1195, encontramos a otro Jorge Paleólogo, al parecer sobrino del primero, quien en siendo senador y general se unió a Alejo "el Sebastrocrátor" en su traición contra el emperador Isaac II Ángel. Alejo III Ángel le honró de diversas formas, aunque Paleólogo fallecería durante el ataque a una fortaleza búlgara en el 1201...




Otro Paleólogo al que debemos contar durante la época de los "Ángeles Terrestres" (nombre que se le daba a la dinastía imperial de los Ángelos) es Alejo Ducas Paleólogo, quien estando casado, fue obligado por el emperador a divorciarse de su esposa y encerrarla en un monasterio, para que así pudiera casarse con Irene, la hija favorita de Alejo III. Fallecería antes que Constantinopla cayera en el 1204, y sólo tendría una niña con su esposa, la dama Teodora, quien se casaría con su primo Andrónico Comneno Paleólogo, general del Imperio de Nicea.



Andrónico Comneno Paleólogo, uno de los más brillantes generales del recién formado Estado Niceno, fue padre del futuro emperador Miguel VIII Paleólogo (1259-1282), y ocupó el cargo de gobernador de Tesalónica y de Macedonia por mucho tiempo, tanto así que cuando embajadores latinos se presentaron ante Miguel VIII para pedirle concesiones territoriales en Macedonia, el les respondió que no, pues era para el "una segunda patria."




En ese mismo tiempo, otro Andrónico Paleólogo fue yerno de Teodoro I Láscaris, soberano de Nicea, y esposo de su primogénita y heredera, Irene. Estaba destinado a ser sucesor de Láscaris, pero murió víctima de una enfermedad veneria, y ya para el 1212 Irene estaba casada con Juan III Ducas Vatatzés, el gran emperador de Nicea.



Finalmente, llegamos ante Miguel VIII Paleólogo (1259-1282), cuya carrera se vio marcada por un juego de lealtades único, primero hacia Vatatzés, el cual, enterándose de una conspiración, ordenó que se lo llevaran preso, ante lo cual Miguel huyó a tierras turcas, donde el Sultán de Iconio lo nombró capitan de sus mercenarios latinos. Para cuando volvió a Nicea, Vatatzés le perdonó, pero el hijo de éste último, Teodoro II, nunca lo hizo, y durante sus casi 4 años de reinado se dedicó a perseguir y a humillar a la Casa de los Paleólogos...

Fuentes:
Acropólita, Jorge. George Akropolites: the history (Oxford, 2007).

Cinnamo, Juan. Deeds of John and Manuel Comnenus (New York, 1976).

Choniates, Nicetas. O city of Byzantium: Annals of Niketas Choniates (Detroit, 1984).

Comneno, Ana. La Alexíada (Sevilla, 1989).

Gregoras, Nicéforo. Nikeforos Gregoras Rhomaike Istoria, Kefalaia 1-11 (Atenas, 1997).

Paquimeres, Jorge. Relations Historiques (Paris, 1984).



Papadopoulos, Aberkios. Versuch einer Genealogie der Palaiologen (Amsterdam, 1962).

Trapp, Erich, et. al. Prosopographisches Lexikon der Palaiologenzeit (PLP) (Viena, 1996).

Cheynet, J.-C. et J. F. Vannier. Etúdes Prosopographiques (Paris, 1986).

domingo, 27 de julio de 2008

La Torre de Anemas

La Torre de Miguel Anemas, también llamada el "Bastión de Isaac Ángel", fue usada como una de las prisiones más importantes de Constantinopla. Se encuentra en el sector norte de las Murallas Terrestres de Constantinopla (Estanbul), allende el antiguo sector donde se había encontrado la Residencia Imperial de las Blaquernas, de la cual, actualmente, solo quedan ruinas como el Palacio Pofirogénito y la pequeña iglesia de Nuestra Señora de las Blaquernas.


En el sur, la Torre de Isaac Ángel es anterior a la Anemas Norte, en efecto la 1era. fue parte del sistema defensivo empleado por el emperador Heraclio, el vencedor de los persas, y el segundo se erigió con el objetivo de fortificar el promotorio del Palacio de las Blaquernas, residencia imperial escogida por Alejo I Comneno (1081-1118), primer emperador de la Dinastía Comnena (1081-1185). Después de que esta parte del Palacio (el promotorio) fuera abandonada, este importante bastión pasó a ser usado como prisión imperial (aparte del territorio comprendido por el Gran Palacio de Constantinopla, a orillas del Mar de Mármara).


En su maravillosa obra La Alexíada, la princesa Ana Comnena, hija del emperador Alejo I, narra que durante el reinado de su padre, hubo una conspiración en la que se vió involucrado el noble general Miguel Anemas, el cual fue encerrado en la Torre, donde pasó la noche. Al siguiente día, Miguel Anemas fue llevado por las calles de Constantinopla para ser ejecutado, mientras la población le insultaba y le humillaba; la joven princesa Ana y sus hermanas, las Porfirogénitas (nacidas en la cámara de parto púrpura de las emperatrices), rogaron a su madre, que estaba rezando junto al emperador en la Capilla de Palacio, que intercediera ante su padre por aquel desdichado general, y por lo cual Alejo, momentos antes de que Anemas fue ajusticiado, le perdonó la vida.


Mientras tanto, en su extensa y magnifica obra "Historia", Nicetas Choniates nos cuenta que la segunda personalidad de renombre que estuvo encerrado en la Torre de Anemas, no fue ningún general rebelde o cortesano conspirador, sino fue un Emperador de Bizancio!!!!. Se trataba del emperador Isaac II Ángel (1185-1195), descendiente de Alejo I por línea materna, el cual había derrocado al último Comneno reinante (Andrónico I) y habia expulsado a los normandos de Macedonia y Grecia. Isaac, que había mandado a construir una torre cercana a la de Anemas (por lo cual se les asemeja e incluso identifica) como residencia privada con material de iglesias arruinadas, fue derrocado por una conspiración encabezada por su hermano y altos mandos del ejército bizantino mientras había salido de caza hacia Stagira, cerca de la Capital.

El pelirrojo Isaac, fue llevado ante la presencia de su hermano Alejo, el cual ordenó que lo cegaran y lo encerraran de por vida en la Torre de Anemas, a pesar de que cuando Alejo estuvo encerrado en las mazmorras de Acre y Antioquía, Isaac mandó flotas y dinero para rescatar a su hermano, y posteriormente le honró con numerosos títulos y riquezas. Después de casi 8 años en los sombríos calabozos de la Torre de Anemas (que desde ese hecho empezó a llamarse también "Bastión de Isaac Ángel"), Isaac sería liberado por los cruzados francos y venecianos de la 4ta.Cruzada, traídos por su hijo Alejo IV.

En el año 1307, Miguel Comneno, hijo del Sebastocrátor rebelde de Tesalia Juan I Ducas (1268-1289), era prisionero del emperador Andrónico II Paleólogo (1282-1328), y había tratado de escapar con anterioridad a Atenas, donde su hermana Helena era duquesa-consorte, con ayuda de un miembro de la Guardia Varenga, aunque sin éxito alguno. Trató entonces en el año ya dicho, incendiar la prisión, cosa que logró con éxito, y escapar de Constantinopla, aunque mientras huía fue confrontado por los Varengos de la Guardia Imperial, y con espada en mano, como relata D. Nicol, luchó como un tigre antes de caer bajo los hachazos de los Varengos.

En el año 1376, Andrónico IV Paleólogo, hijo del Emperador Juan V (1341-1391) mandó a encerrar a su padre y hermanos (Manuel y Teodoro) en la torre de Anemas. Andrónico, que había destronado a su padre, gobernó con ayuda genovesa hasta el 1379, cuando su padre, ayudado por un tal Angelos, huyó con sus hijos de la prisión y pidió ayuda a los Turcos de Murad I, con los cuales destronó a su hijo. La Emperatriz Helena Cantacuzena, mujer de Juan V y madre de los príncipes, había sido encerrada en la prisión por su propio hijo Andrónico IV por acusársele de colaborar en la liberación de su padre el Basileus.


Estos son los cuatro hechos más importantes y anecdóticos de la Historia de la Torre de Anemas, uno de los últimos restos del antiguo Imperio Bizantino, una joya visible, en las Grandes Murallas de la Capital de Bizancio.



Bibliografía:


1) Ana Comnena: The Alexiad by Anna Comnena and E.R.A. Sewter, Penguin Classics.

2) Nicetas Choniates: O city of Byzantium, Annals of Niketas Choniates. Ed. Harry Magoulias (Detroit, 1984).

3) Laonikos Chalkokondyles: Historiarum Demostrationes. Ed. E. Darkó (Budapest, 1912). También hice uso de la versión del Bonn Corpus.

4) Donald M. Nicol. The Last Centuries of Byzantium. Cambridge, 1993.

5) Donald M. Nicol. The Despotate of Epiros, 1267-1479. Cambridge, 2010.



Para un tour por la Torre, véase:

domingo, 20 de julio de 2008

Nicéforo III Botaniates (1078-1081)


La ascensión al trono de Nicéforo III Botaniates, debió haber significado un cambio para la vida del debilitado Imperio Romano de Oriente, puesto que, después de la catastrófica derrota de Manzikert (1071), en palabras de E.R.A. Sewter “La Situación del Imperio requería a un soldado” y Nicéforo había ganado fama como general del imperio años antes de Manzikert, e incluso se había batido contra los sarracenos en Siria, los Turcos en Asia Menor, y los Uzos en Mesia.
Sin embargo, el reinado de Botaniates se mostró tan ineficaz como el de su predecesor, ya que la anarquía imperó en el “Estado de los Césares”, aparte de las sucesivas rebeliones de muchos destacados generales bizantinos (como Brienio, Basilacio y Meliseno). El final del reinado de Botaniates daría lugar a un periodo de restauración imperial, esta vez, bajo la égida del valiente general Alejo I Comneno (1081-1118), fundador de la dinastía Comnena, la cual daría al Imperio sus últimos años de grandeza.


Carrera Militar de Botaniates en el Imperio:
Nicéforo Botaniates, cuya familia clamaba descender de los Fabios Romanos y de la poderosa familia capadocia de los Focas, fue un general activo y un gran guerrero, combatiendo siempre al mando de los ejércitos themáticos bizantinos contra los enemigos fronterizos del imperio. Fue general del emperador Constantino IX Monómaco (1042-1055), y de sus sucesores hasta Miguel VII Parapinaces (1071-1078).
Durante el reinado del incompetente Constantino X Ducas (1059-1067), los turcos selyúcidas devastaron Armenia, Iberia y las Provincias del Éufrates. Los selyúcidas tomaron la bella y fortificada ciudad de Ani, capital de un Reino Armenio y la urbe más poderosa y desarrollada del país, la cual fue sometida a un brutal saqueo, y posteriormente destruida. En Iberia, los reyes “alanos” frenaron de cierto modo la invasión Selyúcida a costa de un gran esfuerzo.
Fue entonces que en la frontera Occidental, 600.000 Uzos invadieron las tierras búlgaras, dominadas por Bizancio. Ante esta invasión los ejércitos bizantino y búlgaro que protegían esa región fueron a expulsar a los invasores; a Nicéforo Botaniates y Basilio Apocapes, el arconte, magistros y duque de Paradounavon (tierras detrás del Danubio) se les encargó la misión de combatir y expulsar a los Uzos. Sin embargo, los invasores se mostraron difíciles de vencer, y tanto Nicéforo como Basilio fueron capturados mientras combatían a los bárbaros.
Tras la derrota y captura de Botaniates y Apocapes, los bárbaros penetraron en Tracia y Grecia, e incluso amenazaron Macedonia. Viendo lo comprometido de la situación, el emperador Constantino X decidió marchar en persona al mando de 150.000 hombres para acabar con los invasores, pero, afortunadamente, antes de que el emperador y su ejército se batieran contra los Uzos, llegaron noticias de que estos habían sido atacados por los Patzinakos y búlgaros, además de haber sufrido hambruna y espantosas enfermedades, y finalmente se habían retirado de las tierras imperiales, detrás del Danubio.
El cronista Skylitzés hace mención que “hubo intervención divina en la retirada de los Uzos”.
Finalmente, la epidemia que asoló a los Uzos fue aprovechada por los bizantinos para recuperar tanto a Nicéforo como a Basilio, en cuanto a los Uzos que sobrevivieron a esa espantosa epidemia, fueron incorporados al Ejército Bizantino.
Tras la muerte de Constantino X (1067), la Augusta viuda, Eudocia Macrembolitissa, asumió la regencia del Imperio. Los turcos seguían hostigando a los ejércitos bizantinos en Asia e incluso atacaron con éxito Cilicia, ayudados por el desertor bizantino Amertices (culpable de un atentado contra Constantino X).
Mientras esto ocurría, Nicéforo fue enviado a Siria para combatir a los turcos que amenazaban Antioquía, al mando de un ejército tan mal equipado como pagado; en Europa los Patzinakos atacaron las fronteras imperiales pero fueron derrotados por Romano Diógenes, duque de Sérdica.
Fue entonces que Eudocia, viéndose superada por los enemigos del Imperio, decidió casarse por una segunda vez (a pesar de haber jurado al agonizante Constantino no volver a casarse), con la venia del patriarca constantinopolitano Juan VIII Xifilino, y el elegido fue Romano Diógenes, el cual fue coronado co-emperador junto con Miguel VII Ducas, hijo de Constantino X y Eudocia.
Al parecer, según el historiador Miguel Attaliates, Botaniates era un candidato a la mano de la Augusta Eudocia, y de no haber escogido Eudocia a Romano, Botaniates habría sido emperador mucho antes. Attaliates parece mostrar cierto favoritismo hacia Botaniates, pues describe a Romano IV Diógenes como “Un alma equivocada”, aunque a diferencia de Psellos, reconoce en su “Historia” la valentía y coraje de Romano IV, especialmente durante la Batalla de Manzikert.
El acontecimiento más significativo del reinado de Romano IV (1068-1071) fue la derrota de Manzikert, en la cual no participó Nicéforo. El nuevo Basileo desconfiaba de Botaniates, al igual que del influyente Hypertimos Miguel Psellos y del César Juan Ducas, hermano del fallecido Constantino X. La derrota bizantina en Manzikert fue el golpe más duro que sufrió el Imperio de los Romanos, y acabaría con los días de la soberanía bizantina sobre toda Anatolia.
Después de la caída en desgracia de Romano IV, el cual fue cegado y murió como producto de una severa infección a sus heridas, el trono fue ocupado por Miguel VII Ducas (1071-1078) cuyo reinado fue uno de los peores (sino el peor) de la Historia del Imperio Romano Medieval.

El Desastroso Reinado de Miguel VII Parapinaces:
El reinado de “Miguel Augusto” (nombre dado por el historiador Nicéforo Brienio a Miguel VII) se destacó por los siguientes factores:
1) Pérdida de muchas provincias asiáticas ante los Selyúcidas.
2) Anarquía imperante en el Estado Bizantino.
3) Corrupción total y decadencia del ejército.
4) Rebeliones sucesivas de los generales.
5) Ineficaz defensa fronteriza del Imperio.
6) Devaluación de la moneda bizantina.
7) Amenaza Normanda desde Sicilia y el Sur de Italia (Roberto Guiscardo).
El joven Basileo era un hombre indeciso, antes un filósofo que un soldado o político. En efecto, la culpa fue del tutor de Miguel VII, Miguel Psellos, el cual soñaba ver al imperio gobernado por un “Rey-Filósofo” apoyado por la Burocracia Civil de Constantinopla.
Los primeros años del reinado de Miguel VII fueron manejados por su tío, el César Juan Ducas y por su mentor, Miguel Psellos. Sin embargo, ambos personajes (el César y Psellos) caerían en desgracia cuando el eunuco Niceforitzés (también llamado Niceforitza) se ganó la confianza del joven Miguel VII y se volvió su favorito.
Tanto el César como Psellos se retiraron de la vida pública, entrando ambos a un convento, para dejar lugar a Niceforitzés (en reemplazo del César y con el rango de Logoteta) y al literato de poca monta Juan Ítalo (en reemplazo de Psellos).
Durante el reinado de Miguel VII, Botaniates era comandante supremo de las fuerzas bizantinas en Asia (Doméstico de Oriente y Doméstico de los Scholae) y tuvo que lidiar con los invasores turcos. Mientras en la capital, el Basileo y Niceforitzés perdían el tiempo y aplicaban reformas inútiles en la economía imperial, tanto así que Miguel VII llegó a ser apodado por el pueblo “Parapinaces” (menos de un cuarto) debido a la devaluación monetaria.

Las Revueltas de Brienio en Europa y Botaniates en Asia Menor:
Finalmente, estallaron las rebeliones contra Miguel VII. Nicéforo Brienio, duque de Dirraquio, se rebeló contra el emperador y fue coronado Basileo por sus tropas en Trajanópolis, ya que había sido advertido de que Niceforitzés quería deshacerse de él.
En Asia Menor, Botaniates, harto de la incompetencia de Miguel VII, se rebeló en Nicea con apoyo de los turcos selyúcidas y de los ejércitos bizantinos asiáticos. Al parecer, ambos generales rebeldes se habían aliado para acabar con las injusticias de Niceforitzés.
Miguel VII desesperó ante lo comprometido de la situación, y envió contra Brienio a su hermano Constantino, al joven general Alejo Comneno y al comandante mercenario celta Urselio (Roussel de Bailleul), los cuales hicieron retroceder a Brienio.
Ahora solo quedaba deshacerse de Nicéforo Botaniates, para lo cual, Miguel VII y Niceforitzés acudieron a un jefe turco, el cual traicionó al Basileo y finalmente se paso al bando de Botaniates, soborno mediante. Al parecer, el Basileo, había tratado de convencer a Botaniates de acabar con esta rebelión mediante una carta, la cual se encuentra copilada en la Cronografía de Miguel Psellos. En efecto, la carta de Miguel VII a “Focas” (nombre dado por Psellos a Botaniates) no surtió efecto.
Ahora nada parecía detener el arrollador avance de Botaniates hacia Constantinopla, donde la desesperada población y los refugiados de las provincias atacadas por los rebeldes veían con preocupación lo que acontecía en el Imperio.
El 23 de Marzo de 1078, los constantinopolitanos se rebelaron contra el emperador, el cual fue obligado a abdicar y a tomar los hábitos monásticos en el Sagrado Monasterio de Stoudion, por consejo del César Juan.

Entrada de Nicéforo Botaniates en Constantinopla:
La defensa de Constantinopla fue encargada al joven general Alejo Comneno, el cual ofreció abrir las puertas de la ciudad a Botaniates, el cual entró en Constantinopla el 2 de Abril de 1078, siendo recibido por la población de la ciudad y la familia imperial.
Botaniates fue coronado Basileo de Bizancio el 3 de Abril de 1078, por el Patriarca Cosme I de Constantinopla en la Basílica de Santa Sofía, y a partir de ese momento, su nombre pasó a la historia como Nicéforo III Botaniates, emperador de los romanos.
Las primeras acciones de Nicéforo III fueron, en primer lugar, deportar a Niceforitzés a la isla de Oxya, donde el desgraciado eunuco perecería mediante horrendas y crueles torturas. En cuanto a Miguel VII fue nombrado, en su posición de prelado, “Metropolitano de Éfeso”, y se le permitió seguir viviendo en Constantinopla.
Después de haber arreglado esos asuntos, Nicéforo III decidió que era momento de escoger una consorte que reinara a su lado. La primera mujer en la cual pensó fue Eudocia, madre de Miguel VII y viuda de Constantino X y Romano IV. Eudocia se encontraba encerrada en el convento de Cyperoudes (Madre de Dios) junto con sus hijos habidos con Romano IV, Nicéforo, León y Constantino, debido al odio de Miguel VII por ellos.
Eudocia se mostró favorable a contraer matrimonio con Botaniates, y habría recuperado su rango de Augusta de no haber intervenido el César Juan Ducas (llamado ahora Juan “el Abad”), el cual convenció a Botaniates de contraer matrimonio con la emperatriz María de Alania, esposa de Miguel VII y madre del heredero de éste, el niño Constantino Porfirogénito Ducas. La belleza de la joven Basilisa cautivó a Botaniates, el cual ya era un hombre entrado en años, y además, el César aseguró a Botaniates que casándose con María obtendría la legitimidad en el trono, al mostrarse como guardián, regente y protector del joven Constantino.
De esta manera comenzó el reinado de Nicéforo III Botaniates, emperador de los romanos, Basileo de Bizancio, Autócrata de Constantinopla y Jefe Supremo de la Cristiandad Oriental.

La Política Militar de Nicéforo III y el arrollador avance turco en Anatolia:
Nicéforo III Botaniates empezó su reinado tratando de reorganizar al ejército imperial, el cual contaba con efectivos poco útiles desde Manzikert, y además tenía en sus filas una gran cantidad de mercenarios turcos, eslavos y celtas.
Como primera medida, Nicéforo III agrupó la caballería sobreviviente de los Themas, y creó un nuevo regimiento de caballería, los Komatenoi que en total sumaban 10.000. Al parecer, un número no despreciable de hombres (infantería en especial) fueron reclutados en la ciudad de Choma (cerca a Laodicea ad Lycum). Durante esta época, la unidad de caballería de élite eran los “Athanatoi” o “Inmortales”, los cuales se destacaron en muchos combates del reinado de Botaniates. La capital Imperial, Constantinopla, era defendida por lo mas granado de los Inmortales y además por la leal y temida “Guardia Varenga” llamados por la historiadora Ana Comnena como “Los Varengos de Thule” (Thule era el nombre dado por los bizantinos a los países escandinavos). Sin embargo, una de las unidades de élite que defendía la capital, era de dudosa lealtad, se trataba de los “Nemitzi” o “Germanos”, al mando de un tal Gilpracto; los germanos defendían la puerta Kharisios de Constantinopla.
En cuanto a los mercenarios del ejército bizantino, se trataba de caballeros francos con pesadas armaduras y afiladas lanzas (llamados por Ana Comnena “Celtas”). Los turcos a caballo con arco eran los mercenarios mas utilizados por Botaniates, el cual los empleó en su lucha contra el usurpador Brienio.
Mientras el Basileo aplicaba sus reformas militares, los emires turcos selyúcidas se repartían Asia después de la formidable victoria del sultán Alp-Arslan en Manzikert. La relación de emires turcomanos que gobernaban cada región era la siguiente:
- Malik-Shah: llamado por Ana Comnena “Sultán de Chorosan”, se encontraba en las tierras del Califato de Bagdad, que era protectorado Selyúcida.
- Sulayman o Solimán: emir y también llamado Sultán de Iconio.
- Tzachas: capturado por Alejandro Kabalika, fue llevado ante la presencia de Botaniates, del cual parece haberse ganado su afecto. Se le concedió el título de Protonobilísimo y se adueño de Esmirna, mientras su hermano Tangripernes gobernaba Éfeso.
- Danishmend: ocupó Neocesarea (Niksar) y Ancyra; fue el fundador del poderoso emirato de los Danishméndidas, que duro casi un siglo.
- Menguchek: fundó su emirato en Erzincan y Erzurum (antigua Teodosiópolis).
- Tutush: se adueño de casi toda Siria, y llegó a ofrecer alianza al sucesor de Botaniates, Alejo I Comneno.
- Abul-Kasim: emir turco Selyúcida de Nicea, el cual obtuvo su rango gracias a Sulayman de Iconio.
- Ortoq: Fundador de la rama de los Ortóquidas, que reinaban en las cercanías de Palestina y Jerusalén. Su capital era Damasco.
Esta era la catastrófica situación de Asia Menor, dividida entre los emires selyúcidas, los cuales redujeron a cenizas la antigua estructura de los Themas Bizantinos del interior de Anatolia.
También en Cilicia, un antiguo General de Romano IV Diógenes, Filareto Bracamio, que había sobrevivido a la batalla de Manzikert y la caída en desgracia de Romano, había formado un ejército para defender toda la llanura ciliciana y ofrecer refugió a los cristianos orientales que vivían oprimidos bajo el yugo Selyúcida. Filareto era de raza armenia, y recibió numerosos títulos militares y nobiliarios.
El emperador Botaniates, reconociendo la lealtad y la inteligencia de Filareto, le nombró Duque Imperial de Antioquía y Edesa, además de Gran Doméstico, Protokouropalates, sebastos, protosebastos, entre otros. Con ayuda de 8.000 normandos al mando del comandante mercenario Raimbaud, hizo de Cilicia una zona segura para cristianos armenios y griegos ortodoxos. Filareto fue uno de los últimos generales en usar el rango de “Doméstico de los Scholae”.
A la muerte de Filareto en el año 1086, sus lugartenientes se repartieron las ciudades cilicianas y sus hijos conservaron como herencia paterna la ciudad de Germanicea (llamada en adelante Marash). Las tierras defendidas por Filareto serían el núcleo del futuro Reino Armenio de Cilicia.
También el Basileo fue excomulgado por el Papa Gregorio VII, y además fue atacado por Roberto Guiscardo, duque normando de Apulia y Calabria, el cual desembarcó en Avlona y marchó contra la ciudad de Dirraquio, en el año 1081, a finales de su reinado.
La guarnición turca que “defendía” Nicea también se rebeló contra la autoridad imperial y los turcos empezaron a pillar Bitinia, sin encontrar alguna resistencia considerable, por parte de los bizantinos.

La Rebelión de Nicéforo Brienio y de Basilacio:
El duque Nicéforo Brienio de Dirraquio se había rebelado desde el reinado de Miguel VII, y sus tropas lo habían proclamado emperador tras elevarlo sobre un escudo (el famoso Pavés) en Trajanópolis.
Ahora Brienio dominaba toda Tracia (el granero del Imperio) y el descontento contra Botaniates crecía en la capital. Ante esto, el Basileo decidió enviar a su joven general, Alejo Comneno, el cual derrotó a Nicéforo Brienio en la Batalla de Calavrytae, tras usar una asombrosa estratagema, a pesar de ser inferior en número de hombres el ejército imperial al ejército rebelde.
Según Ana Comnena, el cruel destino que le siguió a Brienio (fue cegado) no fue culpa de su padre, pues Alejo trató con bondad a Brienio, hasta que Borilo, el insidioso escita que era favorito del Basileo, convenció a Botaniates de cegar a Brienio y encerrarlo en un convento.
En efecto, los escitas Borilo y Germano fueron muy influyentes en el reinado de Botaniates, y siempre buscaban enemistar al emperador con sus generales y cortesanos mas cercanos, y la falta de carácter del Basileo permitió a estos bárbaros dominarlo y de cierta forma, manejar desde la sombra las riendas del Imperio; el mejor ejemplo de esto fue el de Jorge Monomacato, duque de Dirraquio, obligado por los escitas a asumir la defensa de aquella plaza ilírica.
La rebelión que siguió a la de Brienio fue la de Basilacio, el cual se proclamó emperador y sucesor de Brienio al mando del ejército bizantino rebelde. Después de haber derrotado Alejo a Basilacio con brillantes estratagemas, lo acorraló en Tesalónica, donde el joven general ofreció a los arcontes de la ciudad de San Demetrio no saquearla y respetarla siempre y cuando Basilacio fuera entregado a sus manos. Fue entonces que Basilacio fue entregado a Comneno, después de haber estado refugiado en la Acrópolis Tesalonicense. Basilacio sufrió el mismo destino que Brienio.

La Rebelión de los Hermanos Comneno y de Nicéforo Meliseno:
El anciano Botaniates sentía un profundo afecto por los hermanos Comneno (Alejo e Isaac), de los cuales tenía un elevado concepto. En palabras de la historiadora bizantina Ana Comnena “El emperador los invitaba a cenar en su mesa”, y además les había honrado con los puestos mas elevados del ejército. Sin embargo, la maldad y las intrigas de Borilo y Germano mantenían a los hermanos Comneno en un constante estado de alerta; para contrarrestar el peso de los escitas en la corte, Alejo e Isaac decidieron ganarse el favor de la emperatriz consorte María de Alania, cuya prima Irene era mujer de Isaac Comneno. Según Ana Comnena, Alejo Comneno había sido nombrado por Botaniates “Doméstico de Occidente” y elevado a la dignidad de “Proedros”, lo cual provocó los celos y la envidia de los insidiosos escitas.
La situación en el Imperio era la siguiente: Botaniates había desheredado al joven Constantino Porfirogénito, hijo de Miguel VII y legítimo heredero a la púrpura imperial. El noble escogido por Botaniates para sucederle era un tal Synadeno, hijo de Teódulo Synadeno (alto cortesano) y la hermana de Botaniates. Este hecho afectó a muchos miembros de la Corte Imperial, los cuales vieron que el legítimo heredero al trono de Bizancio era desplazado del lugar que le correspondía por el supuesto “protector”.
Fue por esta razón que la emperatriz aceptó aliarse con los hermanos Comneno cuando estalló la rebelión encabezada por estos últimos, ya que veía que su hijo resultaba perjudicado por la decisión de Botaniates. Aprovechando el estado de las cosas, Isaac convenció a María de adoptar a Alejo, según Ana Comnena (en efecto, se decía que la bella emperatriz y el apuesto general eran amantes).
Fue entonces, que llegó a oídos de Botaniates una terrible noticia: los turcos selyúcidas habían tomado y saqueado la ciudad de Cícico (también llamada Cízico o Cyzicus). El emperador llamó inmediatamente a Alejo Comneno, y cuando este último llegó a Palacio se encontró con su hermano Isaac; Botaniates invitó a ambos hermanos a cenar, y fue en ese momento donde llego a oídos de los presentes la caída de Cízico ante los turcos. Ambos hermanos prometieron al emperador recuperar la ciudad y hacer pagar a los culpables, lo cual alegró un poco al anciano y preocupado Nicéforo III. Sin embargo, la decisión de los hermanos Comneno de atraer al ejército a las cercanías de Constantinopla, puso en alerta a Borilo (el más astuto de los escitas) el cual convenció a Botaniates de pedir cuentas del asunto a Alejo Comneno. Sin lugar a dudas, Borilo deseaba ver cegado al valiente Comneno y a su hermano; a pesar de las intrigas de Borilo, Alejo convenció al emperador de que la decisión tomada era la mejor, y que pronto las tropas partirían para liberar Cízico.
La rebelión estalló por la siguiente razón: un alano, que tenía el rango de magistros, advirtió al Gran Doméstico (Alejo) de que los escitas planeaban cegarlo junto con su hermano, así que el Comneno decidió avisar al ejército imperial, que se encontraba estacionado en Tzurulum o Zurulón. Allí expuso a 2 bravos generales y amigos, el armenio-georgiano Gregorio Pakourianos y al celta (normando) Constantino Humbertópulos, la conjura planeada por los escitas. Estos generales se ofrecieron a ayudar a los hermanos Comneno si decidían rebelarse contra Botaniates; luego los hermanos Comneno volvieron a la capital, y finalmente escaparon de ésta la noche del domingo de la “Semana del Queso” (semana religiosa donde no se come carne), junto con el noble Jorge Paleólogo (cuyo padre Nicéforo era leal a Botaniates). Ambos escaparon con ayuda de María Protovestiaritissa, (nuera del César Juan y suegra de Paleólogo y Alejo).
Mientras en Constantinopla, la madre de los hermanos Comnenos, Ana Dalasena, buscó refugio con las mujeres de su familia en la Iglesia de San Nicolás, y desde ahí defendió con valor la rebelión de su hijo. Finalmente, tras ofrecer Botaniates no hacerles daño, las encerró en el convento de Petrion. También María Protovestiaritissa fue confinada en este convento por haber ayudado a escapar a los rebeldes. Desde Zurulón, Alejo e Isaac Comneno llamaron en su ayuda al otrora influyente y poderoso César Juan Ducas, el cual vivía apaciblemente en sus estados de Moroboundos. El César aceptó ayudarlos y aportó al ejército rebelde un contingente de turcos los cuales había contratado tras disuadir por la fuerza a un recaudador de impuestos que se dirigía a Constantinopla de prestarle el dinero.
El César fue recibido con alegría por los hermanos Comneno y los otros generales rebeldes, los cuales marcharon sobre toda Tracia, donde Alejo fue reconocido emperador, con excepción de Adrianópolis, donde el pueblo miraba con odio al Comneno pues le acusaban del trágico destino del antiguo rebelde Brienio, al cual habían reconocido antes como su Basileo.
Luego, el ejército de Alejo Comneno marchó contra Constantinopla. Surgió una breve disputa entre ambos hermanos, porque algunas facciones del ejército querían a Alejo por Basileo y otros a Isaac, pero finalmente, con el apoyo del César y el beneplácito de Isaac, Alejo fue proclamado emperador de los romanos por sus tropas.
Mientras esto ocurría y Botaniates se encontraba angustiado en Constantinopla, surgió otro rebelde en Asia Menor. Se trataba de Nicéforo Meliseno, el cual había sido proclamado emperador por sus tropas en Nicea desde el año 1080, y además era cuñado de Alejo Comneno; para evitar un conflicto inútil, Alejo ofreció el rango de César a Meliseno, el cual deseaba que el Imperio fuera dividido entre Alejo y él (Occidente para Alejo, Oriente para Meliseno). Ante esto, Alejo recurrió a la ayuda del hábil secretario Jorge Manganes, el cual distrajo a Meliseno con el pretexto de una Crisóbula, mientras Alejo y su ejército se dirigían a Constantinopla.

Entrada de Alejo Comneno en Constantinopla y el Humillante Final del Reinado de Nicéforo III Botaniates:
El ejército de los hermanos Comneno llegó a Constantinopla. Fue entonces que Nicéforo depositó su confianza en los defensores de las murallas, y de cierta manera subestimó a los rebeldes, ya que estos no contaban con maquinaria de asedio (los famosos Helepoleis creados por el rey Macedonio Demetrio I Poliorcetes, trabucos, catapultas, pedreros, etc.) y las unidades que defendían las murallas de la capital eran lo mas granado del ejército imperial. Mientras esto ocurría, el otro pretendiente al trono, Nicéforo Meliseno, se encontraba en Damalis, en las cercanías de Crisópolis y frente a Constantinopla, junto con todo su ejército.
Al carecer de maquinaria de asedio, era imposible que los rebeldes pudieran entrar en la entonces inexpugnable Constantinopla. La única manera de entrar en La Ciudad, era sobornando a los soldados que defendían las murallas, y esta misión fue encomendada al César Juan Ducas, el cual recibió duros insultos provenientes de los soldados que se encontraban en las murallas. Finalmente, el César llegó a la siguiente conclusión: “Tanto los Inmortales como los Varengos eran leales a Botaniates, pero los germanos podían ser sobornados con facilidad, junto con su jefe, Gilpracto”.
Tras haber sobornado a Gilpracto y a sus guerreros Nemitzi, Alejo Comneno preparó a su ejército para lo que sería su entrada triunfal en Constantinopla. Jorge Paleólogo y su pelotón de hombres escalaron las murallas defendidas por los germanos y fueron ayudados por Gilpracto, mientras el ejército rebelde se preparaba para hacer su entrada triunfal en Bizancio. Los germanos abrieron las puertas y el grueso del ejército de Alejo Comneno entró en la Capital Imperial por la Puerta Kharisios o Carisia; los distritos de la capital y la mayoría de barrios fueron víctimas del pillaje e incluso hubo muertos según el cronista Juan Zonaras.
Ante la catastrófica situación, Botaniates decidió enviar un mensajero a Meliseno, que se encontraba en Damalis, y al cual ofreció la diadema de los romanos si le ayudaba, pero el heraldo imperial fue interceptado por el astuto Jorge Paleólogo, el cual se dirigió luego a la casa de su padre, Nicéforo Paleólogo, el cual le reprimió severamente su ayuda al Comneno, ya que Nicéforo era leal a Botaniates y al incompetente régimen de éste.
Mientras la capital era sometida a un horrendo pillaje, Alejo Comneno sintió un verdadero sentimiento de culpa, ya que pudo contemplar que en su afán por derrocar al anciano Basileo, la capital era saqueada por los mercenarios de su ejército e incluso por los propios soldados nativos.

La Abdicación de Nicéforo III Botaniates:
Al desdichado Botaniates solo le quedaba una salida: La Abdicación. A pesar de sus intentos de disuadir al Comneno de hacerlo su heredero y adoptarlo, la situación era complicada, y cuando el Basileo envío a su leal cortesano Nicéforo Paleólogo a dialogar con el vencedor, el César Juan Ducas se mostró decidido a obligar a Botaniates a abdicar y entregar la corona a Alejo Comneno, cuya consorte era Irene Ducaena o Ducas, la nieta del César.
Finalmente, gracias a la intervención del Patriarca Constantinopolitano Cosme I (también llamado Kosmas), Botaniates decidió que la mejor opción era abdicar; el patriarca le habló al emperador con las siguientes palabras:
“No participes en las guerras civiles, ni transgredas la voluntad de Dios. No permitas que la ciudad se manche con la sangre de los cristianos, sino cede a la voluntad de Dios. Renuncia al mundo”.

Mientras esto ocurría, Borilo, viendo que el ejército de Alejo Comneno se hallaba disperso por toda la ciudad en busca de riquezas, agrupó a la Guardia Varenga y a los soldados de Choma, los cuales avanzaron ordenadamente bajo su mando a las cercanías del Milion y del Foro de Constantino El Grande, y se quedaron inmóviles durante un tiempo.

Entonces Botaniates, temeroso de la insolente actitud del ejército del Comneno, se dirigió a la magnífica Catedral de Santa Sofía, y, como cuenta Ana Comnena, en camino a la iglesia, el Basileo se dio cuenta que seguía vestido como un emperador en medio de tanta confusión, y fue entonces que apareció el insidioso Borilo, el cual, tras arrancar al emperador un bordado de perlas, le dijo con voz burlona “Este tipo de cosas realmente encaja con nosotros ahora”. El emperador se refugió en Santa Sofía hasta que la situación se calmara.
Los Comnenos se instalaron en el Palacio de Bucoleón junto con sus familiares, y desde ahí Alejo envió al marido de su sobrina, Miguel, el cual ocupaba el rango de Logoteta, y a Rhadenos, que tenía el rango de Eparca (Prefecto de la Ciudad) a encargarse del depuesto Basileo.
Nicéforo fue conducido en un pequeño bote al Monasterio de Santa María Peribleptos, fundado en antaño por el emperador Romano III Argyros (1028-1034). Allí Nicéforo se vio obligado a tomar los hábitos monásticos y a ser tonsurado; cuando uno de sus amigos más cercanos le pregunto si encontraba tolerable el radical cambio en su vida, Botaniates respondió lo siguiente:
“La abstinencia de la carne es lo único que me preocupa, las otras cuestiones me causan poca preocupación”.

Así pues, Botaniates aceptó vestir, en palabras de Ana Comnena, “La Vestimenta de los Ángeles” (alusión a los hábitos monásticos), y falleció el 10 de Diciembre de 1081, en Constantinopla.

Botaniates se casó 3 veces. La identidad de su primera mujer es desconocida; su segunda esposa, según el cronista Skylitzés, se llamaba Bebdene, y al parecer, era una dama noble; su tercera esposa fue María de Alania, mujer de Miguel VII Ducas, el cual la repudió tras hacerse monje y abdicar ante Botaniates.
No se tienen datos exactos de sus descendientes, pero Ana Comnena narra lo siguiente en su Alexíada:
“Ana Dalasena, madre los Comnenos, organizó el matrimonio del nieto de Botaniates con la hija de su hijo mayor Manuel”.
Al parecer, el nieto de Botaniates contrajo matrimonio con una dama de la familia Comneno, hija de Manuel Comneno Kuropalates, hermano mayor de Alejo I y famoso comandante militar durante el reinado de Romano IV.

Galo Garcés Ávalos.
Bibliografía Citada:
Autores Antiguos:
- Miguel Psellos: Fourteen Byzantine Rulers, the Chronographia of Michael Psellus. Traducida por E.R.A. Sewter.
- Juan Skylitzés: Ioannis Scylitzes Continuatus, Traducido por E.T. Tsolakes.
- Miguel Attaliates: Michaelis Attaliotae Historia, Traducida por Emmanuel Bekker.
- Juan Zonaras: Epitome Historiarum, Traducida por M. Pindar y M. Büttner.
- Nicéforo Brienio: Nicephori Bryennii Commentarii, Traducido por Augustus Meineke.
- Anna Comnena: The Alexiad (La Alexíada) Traducida por E.R.A. Sewter.

Autores Contemporáneos:
- Franz Georg Maier: Bizancio.
- Alexander Vasiliev: Historia del Imperio Bizantino Vol. I-II.
- Georg Ostrogorsky: Historia del Estado Bizantino.
- Sir Steven Runciman: Historia de las Cruzadas, Volumen I.
- Edward Gibbon: Historia de la Decadencia y Caída del Imperio Romano.