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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Célebres Paleólogos (1081-1259)




El origen de la última dinastía bizantina siempre ha sido materia de debate. Historiadores de la talla de Martin Crusius, hasta Jean-Claude Cheynet, han investigado sobre el origen y el linaje de la prosapia de los Paleólogos de Bizancio, quienes reinaron sobre el Imperio desde el año 1259 hasta el 1453, y cuyos descendientes siguieron reclamando su ya inexistente herencia, autoproclamándose Imperator Romeorum, e incluso llegando a mezclarse la sangre de los mismos en el Principado de Moscú, con el matrimonio de Zoe Paleologina e Iván III en el año 1472.




Muchos estudios han sido realizados sobre los Paleólogos, como la obra del archimandrita Aberkios Papadopoulos Versuch einer Genealogie der Palaiologen, o la monumenal obra Prosopographisches Lexikon der Palaiologenzeit (PLP). Sin embargo, para hablar de la fama de los Paleólogos en Bizancio, hemos de situarnos en el año 1081, cuando el general Jorge Paleólogo, de una prominente familia de latinfundistas macedonios, y emparentado por matrimonio con la familia de los Ducas, se unió a la rebelión de Alejo I Comneno contra Nicéforo III Botaniates.



Nicéforo Paleólogo, padre de Jorge, era un leal adepto del anciano Nicéforo III, y reprobó severamente la conducta de su hijo al apoyar al rebelde Comneno. Sin embargo, pronto tuvo que ceder ante el ascenso del nuevo emperador, por quien murió batallando frente a los muros de Dirraquio en ese mismo año de 1081, luchando contra las hordas normandas. Su hijo Jorge iniciaría el largo linaje de los Paleólogos, y poco a poco se irían emparentando más y más con las familias de la Alta Aristocracia Bizantina, como los Comnenos, los Ángelos, entre otras tantas...



Ya en el 1150, durante las campañas de Manuel I Comneno en Italia, vemos al general Miguel Paleólogo reclutando tropas en Ancona, y junto al Conde de Loritello se enfrenta a los ejércitos reales de Sicilia, tomando raudamente casi todo el Sur de Italia, aunque pereciendo en la ciudad de Bari, alrededor del 1156. Con su muerte, la expedición perdió a su más bravo y capaz comandante, al cual también se le conocía por ser un mujeriego con casi 50 amantes...



En el 1195, encontramos a otro Jorge Paleólogo, al parecer sobrino del primero, quien en siendo senador y general se unió a Alejo "el Sebastrocrátor" en su traición contra el emperador Isaac II Ángel. Alejo III Ángel le honró de diversas formas, aunque Paleólogo fallecería durante el ataque a una fortaleza búlgara en el 1201...




Otro Paleólogo al que debemos contar durante la época de los "Ángeles Terrestres" (nombre que se le daba a la dinastía imperial de los Ángelos) es Alejo Ducas Paleólogo, quien estando casado, fue obligado por el emperador a divorciarse de su esposa y encerrarla en un monasterio, para que así pudiera casarse con Irene, la hija favorita de Alejo III. Fallecería antes que Constantinopla cayera en el 1204, y sólo tendría una niña con su esposa, la dama Teodora, quien se casaría con su primo Andrónico Comneno Paleólogo, general del Imperio de Nicea.



Andrónico Comneno Paleólogo, uno de los más brillantes generales del recién formado Estado Niceno, fue padre del futuro emperador Miguel VIII Paleólogo (1259-1282), y ocupó el cargo de gobernador de Tesalónica y de Macedonia por mucho tiempo, tanto así que cuando embajadores latinos se presentaron ante Miguel VIII para pedirle concesiones territoriales en Macedonia, el les respondió que no, pues era para el "una segunda patria."




En ese mismo tiempo, otro Andrónico Paleólogo fue yerno de Teodoro I Láscaris, soberano de Nicea, y esposo de su primogénita y heredera, Irene. Estaba destinado a ser sucesor de Láscaris, pero murió víctima de una enfermedad veneria, y ya para el 1212 Irene estaba casada con Juan III Ducas Vatatzés, el gran emperador de Nicea.



Finalmente, llegamos ante Miguel VIII Paleólogo (1259-1282), cuya carrera se vio marcada por un juego de lealtades único, primero hacia Vatatzés, el cual, enterándose de una conspiración, ordenó que se lo llevaran preso, ante lo cual Miguel huyó a tierras turcas, donde el Sultán de Iconio lo nombró capitan de sus mercenarios latinos. Para cuando volvió a Nicea, Vatatzés le perdonó, pero el hijo de éste último, Teodoro II, nunca lo hizo, y durante sus casi 4 años de reinado se dedicó a perseguir y a humillar a la Casa de los Paleólogos...

Fuentes:
Acropólita, Jorge. George Akropolites: the history (Oxford, 2007).

Cinnamo, Juan. Deeds of John and Manuel Comnenus (New York, 1976).

Choniates, Nicetas. O city of Byzantium: Annals of Niketas Choniates (Detroit, 1984).

Comneno, Ana. La Alexíada (Sevilla, 1989).

Gregoras, Nicéforo. Nikeforos Gregoras Rhomaike Istoria, Kefalaia 1-11 (Atenas, 1997).

Paquimeres, Jorge. Relations Historiques (Paris, 1984).



Papadopoulos, Aberkios. Versuch einer Genealogie der Palaiologen (Amsterdam, 1962).

Trapp, Erich, et. al. Prosopographisches Lexikon der Palaiologenzeit (PLP) (Viena, 1996).

Cheynet, J.-C. et J. F. Vannier. Etúdes Prosopographiques (Paris, 1986).

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Un emperador valiente o paranoico?



Teodoro II Láscaris (*1221/1222-18 de agosto del 1258) fue el tercer y penúltimo Emperador Láscaris de Nicea, y por tanto legítimo heredero del trono de los Césares.



Hijo de Juan III Ducas Vatatzés y de Irene Comnena Lascarina, era nieto por vía materna de Teodoro Láscaris, el primer emperador de Nicea, y de su primera esposa, Ana Angelina, viuda de Isaac Comneno Sebastocrátor.



Fue un emperador muy culto, en especial por la esmerada educación que recibió de eminentes figuras como Nicéforo Blémidas, Jorge Acropólita, entre otros...Un defecto que se puede recalcar en él, aparte de su posterior paranoia, fue su vanidad, cuando se vistió con joyas y atuendos pomposos ante los embajadores latinos, quizá hasta extravagantes, y cosa que le reprobó duramente su austero e inteligente padre...



Heredó de su padre un Estado sólido y poderoso, llegando incluso a expandir más sus fronteras, y a la vez consolidarlas. Pese a ser un emperador escolástico, devoto del arte y las ciencias, se mostró como un temible adversario para las hordas búlgaras de Miguel Asen en en el 1255, derrotándolas contundentemente en los desfiladeros de Rupelión, haciendo uso hasta de sus ayudantes de cacería en el batalla. Forzó a los búlgaros a firmar la paz en el 1256, y tras ello se hizo amo y señor de las fortalezas de Servia y Dirraquio, debilitando al hasta entonces temible Principado del Épiro...



Ese mismo año del 1256, su hija María fue desposada por Nicéforo, hijo de Miguel II de Épiro y heredero a sus dominios. Fue en la cláusula matrimonial en la cual el astuto emperador supo presionar a la madre del joven, Teodora Petralifina, de aceptar la ocupación bizantina de Servia y Dirraquio, causando la ira de Miguel del Épiro.



Teodoro II soñaba con crear un "ejército compuesto solamente por Helenos,..." no quería que más serbios, búlgaros, y sobre todo Latinos, siguieran sirviendo en sus ejércitos.



Anhelaba crear un ejército homogéneo que le permitiera consolidar el poder de su creciente imperio, y dejar a la posteridad un ejército compuesto por su propio pueblo. Sin embargo, como sus antecesores, pronto se dio cuenta que el uso de soldados profesionales mercenarios era inevitable en las filas de los ejércitos nicenos...



Sin embargo, grandes errores cometió el Emperador Niceno respecto a su trato con la nobleza. Humilló a los grandes nobles en favor de los menores, siendo de éstos últimos su mejor amigo y hombre de confianza, Jorge Muzalón, el Gran Estratopedarca. Muchas jóvenes doncellas de nobles familias fueron casadas con advenedizos y aventureros jóvenes compañeros del nuevo emperador, como es el caso de Teodora, sobrina de Miguel Paleólogo, con Muzalón, el gran confidente del emperador...






Tanto era su odio a la casa de los Paleólogos, que muchas veces persiguió a Miguel Paleólogo, el varón mayor de dicha prosapia, acusándole falsamente e intentando, según lo que nos relata Acropólita, "probar su inocencia a través del fuego, como los antiguos romanos." Llegó incluso a ordenar su arresto, al mando del Conde Kadenos de los Establos Imperiales, sin recordar siquiera que Paleólogo era su primo político, casado con Teodora, sobrina de Vatatzés, a quien su tío "amaba como a una hija."



Tal fue el odio del emperador, que en cierta ocasión acusó de brujería a la dama Marta, esposa del Gran Doméstico Nicéforo Tarcaniotes (de una de las familias más ricas del Imperio) y hermana mayor de Miguel Paleólogo. Trajeron a la anciana por la noche a Palacio, ante la impotencia de sus familiares, y el emperador ordenó a sus guardias celtas, que desgarraran las sedas del vestido de la dama, y que desnuda la arrojaran a una bolsa llena de gatos!!!



Miguel Paleólogo jamás olvido semejante afrenta, como lo demostró en el 1259 y el 1261. Asimismo, en otra ocasión, viendo que una fortaleza no se le rendía, Teodoro II envió a su Gran Logoteta Acropólita, a que lidiara con los defensores y capitularan. Estos dijeron que capitularían, pero luego se negaron, y como castigo para la ineficiencia de Logoteta, Teodoro ordenó que los Celtas le dieran una paliza al pobre Acropólita, quien nunca perdonó dicha humillación a su soberano, pese a que luego éste último lo restituyó en el cargo con honores...



Teodoro falleció tras una larga y degenerativa enfermedad, quizá efectos de la epilepsia, heredada de su padre, Juan III Ducas Vatatzés, en el año 1258. Si bien dejó un Imperio fuerte, dejó a un sucesor aún infante, y un Regente detestado (Muzalón) por todo el Círculo Dorado (nombre que Paquimeres da a la nobleza de Nicea)...



Mientras se celebraban las exequias del emperador en el Monasterio de Sosandra, en la ciudad de Magnesia (actual Manisa, Turquía), con Jorge Muzalón en calidad de Regente y Gran Doméstico, un mercenario llamado "Karulos," al parecer de Sicilia, entró en la Iglesia y con un grupo de Latinikoi (mercenarios latinos) arremetió contra los hermanos Muzalón, matándolos a espadazos, tras haber exigido ver al niño emperador Juan IV, y haber "entendido mal" cuando el infante levantó los brazos para calmarlos.



Muzalón quien al ver el alboroto causado por los mercenarios frente al Monasterio, envió a su secretario Teofilacto a investigar, entró el pánico cuando el pueblo asesinó a su enviado, y al ver a los mercenarios cubiertos de mallas y armados con espadones, entrar a Sosandra. Andrónico Muzalón, el protokynegos (encargado de la cetrería imperial) se escondió detrás de una puerta, y Teodoro Muzalón, el protovestiarios (jefe del guardarropa imperial) en una esquina de la tumba del emperador, mientras Jorge Muzalón se escondía en el altar.



Karulos sacó a Jorge Muzalón del altar y lo mató a espadazos, mientras que Andrónico y otro pariente de los Muzalón corrían el mismo destino. De Teodoro no sabemos cual fue su final, aunque muchos lo identifican con el Muzalón que años más tarde serviviría a Andrónico II Paleólogo (1282-1328)...el cuerpo de Muzalón fue metido en un saco para ser enterrado después...



Ante los gritos desesperados de Teodora, mujer de Muzalón, un noble de augusta figura se levantó, y le ordenó a viva voz que se callara: Era su tío, Miguel Paleólogo, el Gran Condestable, quien por fin veía su oportunidad de vengarse de la muchas humillaciones del fallecido Teodoro II, frente a la misma tumba del emperador!!!




Bibliografía Consultada:


Acropólita, Jorge. George Akropolites: the history (Oxford, 2007).


Paquimeres, Jorge. Relations Historiques (París, 1984).


Bartusis, Mark C. The Late Byzantine Army (1204-1453) (Philadelphia, 1992).


sábado, 5 de noviembre de 2011

El Emperador de Constantinopla empeña a su hijo




Balduino II de Courtenay (1237-1261), el último Emperador Latino de Constantinopla, es quizá la figura más triste de la historia de aquel Imperio fundado sobre los escombros del Bizantino, por la descarriada Cuarta Cruzada (1204).


Hijo de Pedro de Courtenay, y de Yolanda de Flandes, y por tanto sobrino por línea materna de los dos primeros emperadores de Constantinopla, Balduino I y Enrique, nació Balduino II a fines del 1217 en la Ciudad, justo tras la llegada de su madre a Bizancio por barco, mientras su padre batallaba a los epirotas, y sería capturado por el déspota Teodoro Comneno en el 1217, para morir en las mazmorras del Epiro en 1219.


La madre de Balduino, Yolanda, fue quizá después de su hermano Enrique, la más hábil soberana latina de Constantinopla. Consolidó alianzas con búlgaros y también con los bizantinos, llegando a casar a su hija María en el 1219 con Teodoro Láscaris, soberano griego de Nicea. En ese mismo año, desgraciadamente, fallecería Yolanda, dejando al bebé Balduino al cuidado de los nobles en la Ciudad.


A la muerte de Yolanda, se le ofreció la corona de Constantinopla a su hijo mayor, Felipe de Namur, quien se negó a tomar posesión de una herencia ya arruinada. Entonces la sucesión recayó en Roberto, el segundo hijo de los Courtenay, quien, a decir del famoso historiador del Imperio Latino Robert L. Wolff citando al cronista Alberico de Trois-Fontaines, era un hombre "quasi rudis et idiota." El desastroso reinado de Roberto (1221-1228) significó la perdida de las posesiones latinas en Asia Menor, y la caída de Tesalónica ante los epirotas en 1224.


El incapaz Roberto fue derrocado por sus barones tras haberse casado con una doncella ya prometida a uno de sus caballeros, de la cual se había enamorado perdidamente. Los barones entraron a las habitaciones imperiales y cortaron la nariz a la desdichada dama, y ahogaron a la madre de ésta. El indignado Roberto huyó a Roma, a pedirle ayuda al Papa Honorio III, solo para que este lo devolviera a Constantinopla, y en camino a la Ciudad el destronado emperador murió, en el 1228, en la Morea.


Sólo quedaba en sucesión el joven Balduino, de aproximadamente 11 años. Los barones, liderados por Narjot de Toucy, llamaron como regente al famoso Juan de Brienne, antiguo rey de Jerusalén y héroe de las cruzadas, que en ese momento servía como general del Papa (1229). El ya mayor ex-rey de Jerusalén impuso como condición que se le reconociera de por vida como emperador, y que a Balduino se le otorgaran como "rey de Nicea" las tierras de los francos en Asia Menor (es decir, nada). Balduino tomaría posesión de su trono a los 20 años, y se casaría con María, hija de Juan de Brienne. El Zar Iván Asen II de Bulgaria, que esperaba conseguir la regencia, se volvió enemigo jurado del Imperio Latino...


En el 1235, los ejércitos de Nicea y Bulgaria atacaron Constantinopla, y Juan de Brienne con 80 años los derrotó guiando unos cuantos cientos de hombres contra decenas de miles de asaltantes. Para el 1237, Juan de Brienne murió, mientras Balduino se encontraba en Occidente pidiendo ayuda para su sitiada capital. La pequeña María, de 12 años, lideró la defensa de la Ciudad.


En el 1239 Balduino regresó, con un gran ejército de aproximadamente 30.000-60.000 cruzados, complementados por mercenarios cumanos, y tomó la fortaleza de Zurulón (actual Chorlu, Turquía) en el 1240. El 15 de Abril del 1240, Balduino II fue coronado en Santa Sofía, y en el 1243 nació Felipe, su primogénito y único hijo con María de Brienne.


Sin embargo, ese mismo año el emperador partió, rumbo a Francia, donde se unió al rey Luis IX en la Séptima Cruzada, regresando en el 1257-1258 a su diminuto "Imperio." Fue quizá en esos años que el desdichado emperador se vió forzado a empeñar a su hijo a mercaderes venecianos, los hermanos Ferro. Cuenta el cronista Marino Sanudo que:


"[Los enemigos búlgaros y griegos de Balduino II] tan gravemente lo habían afectado que se vió obligado a empeñar a su hijo, llamado Felipe, a algunos burgueses de Constantinopla, a cambio de cierta cantidad de dinero: y estos burgueses, para mantenerlo en custodia segura, enviaron al pequeño niño a Venecia."


En el 1261 caería Constantinopla ante las tropas de Nicea, y Balduino II huiría tan desesperadamente que dejó su corona y ornamentos imperiales en el Palacio de las Blaquernas, posesiones que el victorioso César Alejo Comneno Strategópulos haría llegar a su soberano, Miguel VIII Paleólogo (1259-1282).


En su Istoria del Regno della Romania, Sanudo nos cuenta sobre la liberación del empeñado príncipe, que:


"Este Felipe había sido rehén en Venecia por una suma de dinero que su padre debía a los Cá Ferro."


Y en su llamado Fragmentum, Sanudo nos informa que:


"...a su único hijo Felipe, [Balduino II] dio como garantía a unos ciudadanos de Constantinopla, los Venecianos de Cá Ferro, a cambio de una cierta cantidad de dinero. Éste Felipe fue enviado a Venecia, y tuvo una larga estancia en Venecia, hasta cierto momento tras la pérdida de Constantinopla."


Mientras, la emperatriz María se hallaba en los reinos de Occidente, pidiendo ayuda para pagar el rescate de su hijo, tal y como cuenta Sanudo:


"La señora Emperatriz, su esposa, había marchado por delante para buscar la ayuda de reyes, príncipes, y barones, y otros fieles; entre otros, en efecto, se encontraba Jaime rey de Aragón, y también Alfonso su yerno, rey de Castilla, pidiendo ayuda para recuperar a su hijo, el ya mencionado Felipe, la cual recibió especialmente del rey de Castilla, con quien estaba negociando una alianza matrimonial: él [el rey] deseaba entregar a su hija a su hijo Felipe, como señal de apoyo para la recuperación del Imperio de la Romania..."

Como bien sabemos, finalmente Balduino II casó a su heredero con Beatrix d'Anjou, hija de Carlos de Anjou, el poderoso Rey de Sicilia, Nápoles, Jerusalén, y Albania. Sin embargo, y curiosamente, de acuerdo a los estudios hechos por Robert L. Wolff, fue el rey Alfonso X de Castilla quien le dió el dinero a la emperatriz para pagar el rescate de su hijo, pero a la larga, la pactada alianza entre Castilla y la fenecida Constantinopla Latina quedó en agua de borrajas, dada la hostilidad papal y la indiferencia castellana.


Para ese entonces a ningún rey le interesaba reconquistar Bizancio para los latinos, salvo al ambicioso Carlos de Anjou...


Así pues, queda corroborado el hecho de la más absoluta miseria que padeció el Imperio Latino en sus últimos años, tanto que su último emperador tuvo que empeñar a su hijo para poder conseguir dinero con el cual afrontar sus deudas y proyectos de supervivencia.


No sólo sería Felipe de Constantinopla el único empeño de su padre, sino también las tierras de éste último en Namur, la venta de la Corona de Espinas a San Luis, y por último desmantelamiento de los tejados de plomo del Gran Palacio de Constantinopla para acuñar monedas, justo antes del 1261...




miércoles, 2 de noviembre de 2011

Juan III Ducas Vatatzés. In Memoriam.

Nacido cerca del año 1192, en la ciudad de Didimótico, en Tracia, Juan Ducas Vatatzés estaba emparentado con uno de los linajes más nobles del Imperio Romano de Oriente: La familia Ducas.

Probablemente fue hijo del famoso Basilio Vatatzés, duque de Tracia, quien pereció junto a muchos valientes romanos combatiendo a los búlgaros en Arcadiópolis (actual Luleburgaz, Turquía) en el 1194, tal y como nos narra Nicetas Choniates. De ser así, estaría emparentado con la familia de los Ángelos, a través de su madre, prima de los emperadores Isaac II y Alejo III.

Fue elegido por el emperador Teodoro Láscaris de Nicea como marido para su hija Irene en el 1212, tras la muerte del primer esposo de ésta, Andrónico Paleólogo, al parecer de una enfermedad veneria. Su elección dejó consternados a los hermanos de Láscaris, Alejo e Isaac, quienes huyeron a Constantinopla apenas muerto su hermano, llevando consigo a Eudocia, una hija de éste, a quien planeaban casar con Roberto de Courtenay, emperador latino de Constantinopla.

Cuando a mediados de Diciembre del 1221, Vatatzés ascendió al trono, tuvo que enfrentarse a los hermanos de su suegro, quienes apoyados por los Latinos, desafiaban la autoridad del nuevo emperador de Bizancio en el exilio. En el 1224, derrotó a los Latinos en Poemaneno y para el 1225, les arrebató lo poco que les quedaba en Asia Menor. Los hermanos Láscaris fueron cegados, como castigo por su rebeldía contra su nuevo soberano.

Ya en 1227, Vatatzés había guiado exitosamente a sus tropas en campañas hacia Europa, reconquistando Rodas, algunas islas griegas más, y Galípoli, para finalmente presentarse ante los muros de Adrianópolis, de donde su general Tarcaniotes sería expulsado por las superiores huestes epirotas de Teodoro Comneno, que también aspiraba a la púrpura desde que reconquistó Tesalónica en el 1224.

Sin embargo, en el 1230, Teodoro Comneno, que había estado a punto de convertirse en el legítimo Basileus de todos los romanos, fue derrotado en Clocónitza por los búlgaros, válacos, y cumanos de Iván Asen II. En el 1235, Vatatzés concertaba una alianza con Asen, restaurando el Patriarcado de Tarnovo (Bulgaria) y casando a su hijo Teodoro Ducas Láscaris con Elena Asen, hija del Zar búlgaro. El punto álgido de dicha alianza se daría cuando en el 1236, búlgaros y bizantinos sitiaron Constantinopla, defendida por el anciano Juan de Brienne, antiguo rey de Jerusalén y emperador de la Ciudad para ese entonces...

Tras la muerte de Asen en el 1241, pudo Vatatzés someter Tesalónica (en el 1242) y conquistar parte de la Tracia búlgara (1246). Para el 1247, dejó Constantinopla cercada por territorios nicenos, con el emperador Balduino II suplicando ayuda en las cortes de Occidente, frente al poderío de Nicea...

Una época de cultura y apogeo llegó a Nicea con Vatatzés. El cronista Jorge Acropólita narra con profunda admiración el hecho que los emperadores de Nicea separaran las propiedades del Imperio de las suyas propias. En otras palabras, el emperador costeaba sus gastos del dinero de sus tierras, en las cuales Vatatzés se dedicó a la producción avícola, llegando incluso a costear una corona para su mujer Irene en base a sus ganacias en dicha producción, nombrando a dicha diadema la Corona de Huevos.

El emperador supo consolidar alianzas con diferentes soberanos, de entre los cuales destacó Federico II de Hohenstaufen, rey de Sicilia, emperador del Sacro Imperio, y enemigo (al igual que Vatatzés) del Papado. Tras la muerte de Irene Láscarina, en el 1239, Vatatzés contrajo matrimonio con la pequeña Constanza, hija ilegítima de Federico II, en el 1244, aunque dada la minoría de edad de la niña emperatriz, el emperador asentó su mirada sobre la institutriz de ésta, la famosa Marquesina, que llegaría a ser un elemento nocivo para la imagen del emperador ante sus cortesanos, en especial Nicéforo Blémidas, prelado y tutor de su heredero.



De la boda de Vatatzés y Constanza, el poeta Nicolás Irenikos elaboró un poema que decía:


"Alrededor del adorable ciprés, la hiedra gentilmente se enrosca;


La emperatriz es el ciprés, la hiedra mi emperador."



En sus últimos años, aquejado por la epilepsia, falleció Juan Ducas Vatatzés, el 3 de noviembre del año 1254, en su palacio de Nymphaion, que a decir de la famosa historiadora Ruth J. Macrides, era la segunda capital del Imperio Niceno, y a decir de Acropólita, el lugar favorito del emperador. Su legado fue un Imperio fuerte y rebosante de riqueza, un ejército considerable, y dos bases navales en el Egeo y el mar de Mármara, listas para lanzar sus buques a la reconquista de la Ciudad. Que Dios lo tenga en su Gloria.