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domingo, 11 de diciembre de 2011

Miguel VIII Paleólogo (1259-1282). In Memoriam.

Un 11 de diciembre del año de Nuestro Señor 1282, Miguel Comneno Ducas Ángel Paleólogo, Autócrata de los Romanos, y libertador de Constantinopla, falleció en la aldea de Pacomio, en Tracia, mientras preparaba una campaña contra la Tesalia rebelde.



Hijo de Andrónico Comneno Ducas Paleólogo, strategos del Imperio de Nicea y Gran Doméstico, así como gobernador de Tesalónica, pertenecía por línea paterna al noble linaje de los Paleólogos, cuyo origen se remonta a la ciudad italiana de Viterbo, como pronto explicaré.



Sin embargo, la sangre imperial corría por sus venas como herencia de su madre, Teodora Paleologina Comnena Angelina, hija del déspota Alejo Comneno Ducas Paleólogo y de Irene Comnena Angelina, la hija favorita del emperador Alejo III Ángelo (1195-1203), aquel quien destronó y cegó a su hermano Isaac II y por cuya usurpación los Cruzados llegaron a las puertas de Constantinopla en el 1203, para finalmente saquearla en el 1204, con Alejo lejos de la capital, en Mosinópolis.



Así pues, era Miguel de uno de los más nobles abolengos del Imperio Bizantino, tanto asi que el historiador Nicéforo Gregoras lo llama "Diplopaleólogo," en griego Diplopalaiologos, dado que descendía por tanto su padre como por su madre de la casa de los Paleólogos.



Fue un hombre de notables cualidades, tanto así que el emperador de Nicea, Juan III Ducas Vatatzés, supo reconocer sus habilidades y le nombró primer Gran Condestable (Megas Konostaulos) de Nicea, es decir, comandante en jefe de todos los mercenarios francos del Imperio. Se casó con Teodora Ducena Vatatzaina, sobrina huérfana del emperador, a quien según Acropólites éste último "amaba como a una hija." Sin embargo, pronto se vio envuelto en conspiraciones que lo hicieron exiliarse a Iconio, donde el Sultán acogió gustosamente y le puso al mando de sus mercenarios...para cuando regresó a Nicea, perdonado por el emperador, se encontró con el más abyecto odio de Teodoro II Ducas Láscaris, el enfermizo heredero a la púrpura.

Sufrió su familia persecución política cuando ascendió al trono Teodoro II (1254), quien en sus casi 4 años de reinado humilló de muchas formas a los Grandes del Imperio, la famosa Cadena de Oro (como los llama Paquimeres, la nobleza de Nicea). Una sobrina de Miguel, Teodora Raulena, fue casada con Jorge Muzalón, el gran amigo de Teodoro II y un noble de menor rango. La hermana de Miguel, Marta, esposa del Gran Doméstico Nicéforo Tarcaniotes fue acusada de brujería y torturada por los Celtas de la Guardia Imperial, siendo arrojada a una bolsa llena de gatos. Otros tantos nobles fueron humillados por el paranoico soberano, quien finalmente, tras soportar estoicamente una enfermedad degenerativa, falleció en el año 1258.

Tras el asesinato del regente Muzalón durante las exequias del mismísimo Teodoro II, Miguel Paleólogo se hizo con el poder, y tras ser meteóricamente ascendido al rango de Megaduque, fue finalmente hecho Co- emperador de Nicea, llegando a manejar las riendas del Imperio por sí mismo.


En el 1259, obtuvo su más grande victoria sobre los Estados Latinos de Grecia y el Épiro, cuando derrotó contundentemente a las tropas combinadas de Guillermo II, príncipe de Acaya, de Miguel II déspota de Epiro, y de Manfredo rey de Sicilia. En la llanura de Pelagonia, los ejércitos de Nicea comandados por el Sebastocrátor Juan Paleólogo, hermano de Miguel, derrotaron a los latinos tras la deserción de los epirotas y tesalios. Guillermo II fue capturado, y para su liberación se exigió la entrega de los grandes castillos de Mistra, Mani y Monemvasía, futuro núcleo del Despotado de la Morea.

Pero sin dudas, el mayor logro de Miguel VIII Paleólogo fue la tan ansiada reconquista de Constantinopla, capital del Imperio y ocupada por los invasores latinos, liderados por el desdichado soberano Balduino II de Courtenay. Tras haber sido asediada previamente y sin éxito, Constantinopla contaba con una exigua guarnición de unos cientos de hombres. El grueso del ejército latino junto a la flota veneciana había salido a saquear la isla de Dafnusia, en el Mar Negro. Con un pequeño ejército conformado por bárbaros cumanos en su mayoría, y apoyado por Thelematarioi (campesinos de las afueras de Constantinopla, mestizos), el César Alejo Strategópulos reconquistó la Ciudad para los Romanos!!! (25 de julio de 1261).

En su desesperación por huir, Balduino II, último emperador latino reinante en la Ciudad, huyó de las Blaquernas con las ropas que tenía encima, sin poder salvar su imperial gorro y sus espadas...

Miguel VIII entró en la Ciudad el 15 de agosto del mismo año, y fue coronado Basileus Romaion junto a su hijo mayor, Andrónico. Para las navidades del mismo año, Juan IV Ducas Láscaris, el infante heredero de Teodoro II, era cegado siendo apenas un niño, y enviado a una fortaleza del Mar de Mármara. Este acto de crueldad granjeó al Paleólogo los odios populares, sobre todo en Asia Menor.

A la caída de Manfredo y de los Hohenstaufen, reinaba en Sicilia un soberano aún más ambicioso: su nombre era Carlos d'Anjou, hermano de San Luis IX, rey de Francia, y uno de los nobles más poderosos del reino. Su mayor ambición, en palabras del cronista Paquimeres, era "recrear un Imperio como el de Augusto César," y estuvo a punto de lograrlo, en tanto que fue Rey de Sicilia y Nápoles, de Jerusalén y de Albania, Conde de Anjou y Maine, de Provenza y Forcalquier, y también Senador de Roma. Tras acoger a Balduino II y casar a su hija Beatrix con Felipe, heredero al ya desaparecido Trono Latino de Constantinopla, fijó sus ambiciones en conquistar al recién restaurado Imperio Bizantino.

Grandes conflictos tenían lugar en el Imperio. En el 1261, el patriarca Arsenio Autoriano excomulgó a Miguel VIII por usurpar el trono y cegar a Juan IV, y en el 1268 el nuevo patriarca José retiró la excomunión del emperador, iniciando la larga y tediosa pugna religiosa entre los Josefistas y los Arsenitas, la cual recién acabaría en el reinado de Andrónico II Paleólogo (1282-1328). Peor aún, las confiscaciones de tierras llevadas a cabo por el Conde Cádenos en las montañas de Asia Menor debilitó las fronteras que montañeses, leales al recuerdo de los Lascáridas, defendían de los Turcos...

En el 1274, para neutralizar a Carlos d'Anjou, Miguel VIII firmó la Unión de Iglesias en el Concilio de Lyon (1274), aunque tras el ascenso de Martín IV (1281), adepto del rey Carlos, al solio Papal, la estrategia del Paleólogo quedó en agua de borrajas. Durante la Guerra Civil Búlgara (década de los 1270), los ejércitos bizantinos participantes fueron derrotados continuamente por Ivaylo, a quien llaman el William Wallace búlgaro.

En conflicto final se dio en el 1281, cuando al mando de Hughes Le Rosseau de Sully, un caballero burgundio, un ejército venido desde Sicilia y Nápoles enviado por Carlos d'Anjou, tras tomar Butrinto a Nicéforo de Épiro, puso asedio a la fortaleza de Berat (Belegrada, en Albania). Al mando de Miguel Tarcaniotes, la élite del ejército bizantino liberó la fortaleza del asedio, y antes de que comenzara la batalla Sully fue capturado mientras bebía agua de un río, por mercenarios nicenos. Su ejército entró en pánico, y la masacre fue inminente...Desfilaría encadenado por las calles de Constantinopla, en uno de los últimos Triunfos Romanos que habrían de verse en Constantinopla...

Sin embargo, dicho suceso no vapuleó las ambiciones del Anjou, quien empezó a preparar una flota para la conquista de Bizancio, y fortaleció sus contactos con los Señores Latinos de Grecia y hasta con Bulgaria! Miguel Paleólogo, sin embargo, halló amigos en la corte del Reino de Aragón, donde la consorte de Pedro III, Constanza, era hija de Manfredo de Sicilia, muerto en la batalla de Benevento por Carlos d'Anjou (1266). Constanza, quien se consideraba legítima Reina de Sicilia, incitó a su esposo a tomar la isla, y con la ayuda del antiguo consejero real de Manfredo, Giovanni da Procida, el plan se consolidó. Steven Runciman ve el oro de Miguel VIII tras el futuro evento, que habría de arruinar las crecientes ambiciones del rey Angevino...

En la Pascua del año 1282, los habitantes de Sicilia se rebelaron contra Carlos d'Anjou y su tiranía. Ya muchos abusos habían cometido los franceses que ocuparon el reino, como saqueos, abusos de autoridad, violaciones, y todo tipo de vejaciones sobre los habitantes de la isla. Frente a la Iglesia del Santo Espíritu, en las afueras de Sicilia, tuvo lugar el inicio de las Vísperas Sicilianas, aquella revuelta que destruyó los sueños de Carlos d'Anjou, y consolidó la política transmarina de la pujante Corona de Aragón! Y así, Miguel Paleólogo salvó una vez más a Bizancio.

Considero oportuno hacer un análisis breve de su obra. Sus logros:






  • Reconquistó Constantinopla en el 1261, poniendo fin al yugo latino (1261).



  • Fortaleció las conquistas en Europa, sometiendo al Épiro e iniciando la reconquista del Peloponeso (1259).



  • Defendió con éxito al Imperio de Carlos d'Anjou (1281-1282).



  • Formentó la Unión de Iglesias (1274). Sea por política o verdadera convicción, la Unión era un tema que por largo tiempo se discutía, y desde 1204 se había hecho más difícil aún.



  • Reparó los edificios de la Ciudad, la repobló.



  • Fortaleció e incrementó la flota imperial, con 80 barcos y mejores unidades.



  • Creó nuevos cuerpos de soldados, como los Tzakones, Prosalentai, y Thelematarioi. Los mejores ejemplos de "Soldados Minifundistas," en Bizancio, aquellos que tenían una conexión directa con la tierra.



Entre sus errores, cabe señalar:







  • Usurpó la corona al legítimo heredero, Juan Láscaris.



  • Manejó de forma pésima la defensa del Asia Menor, desarticulando el sistema instaurado por los Láscaris, basado en la pronoia a los montañeses del Asia Menor.



  • Gastó mucho dinero en la reconquista de Europa, siendo negligente con Asia.



  • No supo dar respuesta a los emires turcomanos que empezaban a conglomerarse en torno a las provincias de Caria y Licia, así como la ciudad de Tralles, renombrada Andronicópolis o Paleologópolis.



  • Intervino en los conflictos de Bulgaria, gastando recursos y hombres en campañas infructuosas.



  • No supo escoger en ciertas ocasiones a generales competentes (su medio hermano, Constantino Sebastocrátor, batió sin éxito a los francos en la Morea).



  • Finalmente, dejó las arcas del Estado exhaustas.



Con todo, considero firmemente que Miguel VIII Paleólogo fue una figura importante en su tiempo. Un militar capaz, un político astuto, y diplomático eficiente que supo manejar las riendas de su Imperio hasta en un 70%, sin embargo ese 30% a donde no llegó, sería la causa de la ruina y caída de Bizancio. Y así ocurrió.







Bibliografía:







  • Acropólita, Jorge. George Akropolites: the history.



  • Bartusis, Mark C. The Late Byzantine Army, 1204-1453.



  • Geneakoplos, Deno J. Emperor Michael Palaeologus and the West, 1259-1282.



  • Gregoras, Nicéforo. Historia Byzantina, I-III.



  • Kyriakidis, Savvas. Warfare in Late Byzantium (1204-1453).



  • Nicol, Donald M. The Last Centuries of Byzantium, 1261-1453.



  • Paquimeres, Jorge. De Michaele et Andronico Palaeologo, I-II.



miércoles, 23 de noviembre de 2011

Célebres Paleólogos (1081-1259)




El origen de la última dinastía bizantina siempre ha sido materia de debate. Historiadores de la talla de Martin Crusius, hasta Jean-Claude Cheynet, han investigado sobre el origen y el linaje de la prosapia de los Paleólogos de Bizancio, quienes reinaron sobre el Imperio desde el año 1259 hasta el 1453, y cuyos descendientes siguieron reclamando su ya inexistente herencia, autoproclamándose Imperator Romeorum, e incluso llegando a mezclarse la sangre de los mismos en el Principado de Moscú, con el matrimonio de Zoe Paleologina e Iván III en el año 1472.




Muchos estudios han sido realizados sobre los Paleólogos, como la obra del archimandrita Aberkios Papadopoulos Versuch einer Genealogie der Palaiologen, o la monumenal obra Prosopographisches Lexikon der Palaiologenzeit (PLP). Sin embargo, para hablar de la fama de los Paleólogos en Bizancio, hemos de situarnos en el año 1081, cuando el general Jorge Paleólogo, de una prominente familia de latinfundistas macedonios, y emparentado por matrimonio con la familia de los Ducas, se unió a la rebelión de Alejo I Comneno contra Nicéforo III Botaniates.



Nicéforo Paleólogo, padre de Jorge, era un leal adepto del anciano Nicéforo III, y reprobó severamente la conducta de su hijo al apoyar al rebelde Comneno. Sin embargo, pronto tuvo que ceder ante el ascenso del nuevo emperador, por quien murió batallando frente a los muros de Dirraquio en ese mismo año de 1081, luchando contra las hordas normandas. Su hijo Jorge iniciaría el largo linaje de los Paleólogos, y poco a poco se irían emparentando más y más con las familias de la Alta Aristocracia Bizantina, como los Comnenos, los Ángelos, entre otras tantas...



Ya en el 1150, durante las campañas de Manuel I Comneno en Italia, vemos al general Miguel Paleólogo reclutando tropas en Ancona, y junto al Conde de Loritello se enfrenta a los ejércitos reales de Sicilia, tomando raudamente casi todo el Sur de Italia, aunque pereciendo en la ciudad de Bari, alrededor del 1156. Con su muerte, la expedición perdió a su más bravo y capaz comandante, al cual también se le conocía por ser un mujeriego con casi 50 amantes...



En el 1195, encontramos a otro Jorge Paleólogo, al parecer sobrino del primero, quien en siendo senador y general se unió a Alejo "el Sebastrocrátor" en su traición contra el emperador Isaac II Ángel. Alejo III Ángel le honró de diversas formas, aunque Paleólogo fallecería durante el ataque a una fortaleza búlgara en el 1201...




Otro Paleólogo al que debemos contar durante la época de los "Ángeles Terrestres" (nombre que se le daba a la dinastía imperial de los Ángelos) es Alejo Ducas Paleólogo, quien estando casado, fue obligado por el emperador a divorciarse de su esposa y encerrarla en un monasterio, para que así pudiera casarse con Irene, la hija favorita de Alejo III. Fallecería antes que Constantinopla cayera en el 1204, y sólo tendría una niña con su esposa, la dama Teodora, quien se casaría con su primo Andrónico Comneno Paleólogo, general del Imperio de Nicea.



Andrónico Comneno Paleólogo, uno de los más brillantes generales del recién formado Estado Niceno, fue padre del futuro emperador Miguel VIII Paleólogo (1259-1282), y ocupó el cargo de gobernador de Tesalónica y de Macedonia por mucho tiempo, tanto así que cuando embajadores latinos se presentaron ante Miguel VIII para pedirle concesiones territoriales en Macedonia, el les respondió que no, pues era para el "una segunda patria."




En ese mismo tiempo, otro Andrónico Paleólogo fue yerno de Teodoro I Láscaris, soberano de Nicea, y esposo de su primogénita y heredera, Irene. Estaba destinado a ser sucesor de Láscaris, pero murió víctima de una enfermedad veneria, y ya para el 1212 Irene estaba casada con Juan III Ducas Vatatzés, el gran emperador de Nicea.



Finalmente, llegamos ante Miguel VIII Paleólogo (1259-1282), cuya carrera se vio marcada por un juego de lealtades único, primero hacia Vatatzés, el cual, enterándose de una conspiración, ordenó que se lo llevaran preso, ante lo cual Miguel huyó a tierras turcas, donde el Sultán de Iconio lo nombró capitan de sus mercenarios latinos. Para cuando volvió a Nicea, Vatatzés le perdonó, pero el hijo de éste último, Teodoro II, nunca lo hizo, y durante sus casi 4 años de reinado se dedicó a perseguir y a humillar a la Casa de los Paleólogos...

Fuentes:
Acropólita, Jorge. George Akropolites: the history (Oxford, 2007).

Cinnamo, Juan. Deeds of John and Manuel Comnenus (New York, 1976).

Choniates, Nicetas. O city of Byzantium: Annals of Niketas Choniates (Detroit, 1984).

Comneno, Ana. La Alexíada (Sevilla, 1989).

Gregoras, Nicéforo. Nikeforos Gregoras Rhomaike Istoria, Kefalaia 1-11 (Atenas, 1997).

Paquimeres, Jorge. Relations Historiques (Paris, 1984).



Papadopoulos, Aberkios. Versuch einer Genealogie der Palaiologen (Amsterdam, 1962).

Trapp, Erich, et. al. Prosopographisches Lexikon der Palaiologenzeit (PLP) (Viena, 1996).

Cheynet, J.-C. et J. F. Vannier. Etúdes Prosopographiques (Paris, 1986).

sábado, 19 de noviembre de 2011

¿Un emperador valiente o paranoico?



Teodoro II Láscaris (*1221/1222-18 de agosto del 1258) fue el tercer y penúltimo Emperador Láscaris de Nicea, y por tanto legítimo heredero del trono de los Césares.



Hijo de Juan III Ducas Vatatzés y de Irene Comnena Lascarina, era nieto por vía materna de Teodoro Láscaris, el primer emperador de Nicea, y de su primera esposa, Ana Angelina, viuda de Isaac Comneno Sebastocrátor.



Fue un emperador muy culto, en especial por la esmerada educación que recibió de eminentes figuras como Nicéforo Blémidas, Jorge Acropólita, entre otros...Un defecto que se puede recalcar en él, aparte de su posterior paranoia, fue su vanidad, cuando se vistió con joyas y atuendos pomposos ante los embajadores latinos, quizá hasta extravagantes, y cosa que le reprobó duramente su austero e inteligente padre...



Heredó de su padre un Estado sólido y poderoso, llegando incluso a expandir más sus fronteras, y a la vez consolidarlas. Pese a ser un emperador escolástico, devoto del arte y las ciencias, se mostró como un temible adversario para las hordas búlgaras de Miguel Asen en en el 1255, derrotándolas contundentemente en los desfiladeros de Rupelión, haciendo uso hasta de sus ayudantes de cacería en el batalla. Forzó a los búlgaros a firmar la paz en el 1256, y tras ello se hizo amo y señor de las fortalezas de Servia y Dirraquio, debilitando al hasta entonces temible Principado del Épiro...



Ese mismo año del 1256, su hija María fue desposada por Nicéforo, hijo de Miguel II de Épiro y heredero a sus dominios. Fue en la cláusula matrimonial en la cual el astuto emperador supo presionar a la madre del joven, Teodora Petralifina, de aceptar la ocupación bizantina de Servia y Dirraquio, causando la ira de Miguel del Épiro.



Teodoro II soñaba con crear un "ejército compuesto solamente por Helenos,..." no quería que más serbios, búlgaros, y sobre todo Latinos, siguieran sirviendo en sus ejércitos.



Anhelaba crear un ejército homogéneo que le permitiera consolidar el poder de su creciente imperio, y dejar a la posteridad un ejército compuesto por su propio pueblo. Sin embargo, como sus antecesores, pronto se dio cuenta que el uso de soldados profesionales mercenarios era inevitable en las filas de los ejércitos nicenos...



Sin embargo, grandes errores cometió el Emperador Niceno respecto a su trato con la nobleza. Humilló a los grandes nobles en favor de los menores, siendo de éstos últimos su mejor amigo y hombre de confianza, Jorge Muzalón, el Gran Estratopedarca. Muchas jóvenes doncellas de nobles familias fueron casadas con advenedizos y aventureros jóvenes compañeros del nuevo emperador, como es el caso de Teodora, sobrina de Miguel Paleólogo, con Muzalón, el gran confidente del emperador...






Tanto era su odio a la casa de los Paleólogos, que muchas veces persiguió a Miguel Paleólogo, el varón mayor de dicha prosapia, acusándole falsamente e intentando, según lo que nos relata Acropólita, "probar su inocencia a través del fuego, como los antiguos romanos." Llegó incluso a ordenar su arresto, al mando del Conde Kadenos de los Establos Imperiales, sin recordar siquiera que Paleólogo era su primo político, casado con Teodora, sobrina de Vatatzés, a quien su tío "amaba como a una hija."



Tal fue el odio del emperador, que en cierta ocasión acusó de brujería a la dama Marta, esposa del Gran Doméstico Nicéforo Tarcaniotes (de una de las familias más ricas del Imperio) y hermana mayor de Miguel Paleólogo. Trajeron a la anciana por la noche a Palacio, ante la impotencia de sus familiares, y el emperador ordenó a sus guardias celtas, que desgarraran las sedas del vestido de la dama, y que desnuda la arrojaran a una bolsa llena de gatos!!!



Miguel Paleólogo jamás olvido semejante afrenta, como lo demostró en el 1259 y el 1261. Asimismo, en otra ocasión, viendo que una fortaleza no se le rendía, Teodoro II envió a su Gran Logoteta Acropólita, a que lidiara con los defensores y capitularan. Estos dijeron que capitularían, pero luego se negaron, y como castigo para la ineficiencia de Logoteta, Teodoro ordenó que los Celtas le dieran una paliza al pobre Acropólita, quien nunca perdonó dicha humillación a su soberano, pese a que luego éste último lo restituyó en el cargo con honores...



Teodoro falleció tras una larga y degenerativa enfermedad, quizá efectos de la epilepsia, heredada de su padre, Juan III Ducas Vatatzés, en el año 1258. Si bien dejó un Imperio fuerte, dejó a un sucesor aún infante, y un Regente detestado (Muzalón) por todo el Círculo Dorado (nombre que Paquimeres da a la nobleza de Nicea)...



Mientras se celebraban las exequias del emperador en el Monasterio de Sosandra, en la ciudad de Magnesia (actual Manisa, Turquía), con Jorge Muzalón en calidad de Regente y Gran Doméstico, un mercenario llamado "Karulos," al parecer de Sicilia, entró en la Iglesia y con un grupo de Latinikoi (mercenarios latinos) arremetió contra los hermanos Muzalón, matándolos a espadazos, tras haber exigido ver al niño emperador Juan IV, y haber "entendido mal" cuando el infante levantó los brazos para calmarlos.



Muzalón quien al ver el alboroto causado por los mercenarios frente al Monasterio, envió a su secretario Teofilacto a investigar, entró el pánico cuando el pueblo asesinó a su enviado, y al ver a los mercenarios cubiertos de mallas y armados con espadones, entrar a Sosandra. Andrónico Muzalón, el protokynegos (encargado de la cetrería imperial) se escondió detrás de una puerta, y Teodoro Muzalón, el protovestiarios (jefe del guardarropa imperial) en una esquina de la tumba del emperador, mientras Jorge Muzalón se escondía en el altar.



Karulos sacó a Jorge Muzalón del altar y lo mató a espadazos, mientras que Andrónico y otro pariente de los Muzalón corrían el mismo destino. De Teodoro no sabemos cual fue su final, aunque muchos lo identifican con el Muzalón que años más tarde serviviría a Andrónico II Paleólogo (1282-1328)...el cuerpo de Muzalón fue metido en un saco para ser enterrado después...



Ante los gritos desesperados de Teodora, mujer de Muzalón, un noble de augusta figura se levantó, y le ordenó a viva voz que se callara: Era su tío, Miguel Paleólogo, el Gran Condestable, quien por fin veía su oportunidad de vengarse de la muchas humillaciones del fallecido Teodoro II, frente a la misma tumba del emperador!!!




Bibliografía Consultada:


Acropólita, Jorge. George Akropolites: the history (Oxford, 2007).


Paquimeres, Jorge. Relations Historiques (París, 1984).


Bartusis, Mark C. The Late Byzantine Army (1204-1453) (Philadelphia, 1992).


sábado, 5 de noviembre de 2011

La emperatriz de Constantinopla se queda sin ropa


María de Brienne (en francés, Marie de Brienne) fue la última Emperatriz consorte del Imperio Latino de Constantinopla (1225-1275).

Era la hija de Juan de Brienne, antiguo rey de Jerusalén y una figura heroica de las Cruzadas, con su tercera esposa, Berenguela de León. Fue media hermana de Isabel II (Yolanda de Brienne), reina de Jerusalén y consorte del emperador Federico II.

En el 1229 fue prometida a Balduino II, heredero a la corona de Constantinopla, y su padre Juan fue hecho regente del Imperio por los barones. Fue recién en el 1234 que fue desposada por el joven emperador, aunque el matrimonio no se consumó en ese entonces dada la minoría de la joven emperatriz.

En el 1235, ante el asedio de Constantinopla por los ejércitos búlgaro y bizantino de Nicea, el padre de María, Juan de Brienne, lideró la épica defensa de la Ciudad con unos cuantos centenares de hombres frente a decenas de miles de asaltantes, derrotándolos a todos. Balduino había viajado a Occidente a pedir ayuda...

En el 1237, fallecieron su padre y madre, y María (en ese entonces de 12 años) se quedó a cargo de la defensa de la Ciudad, apoyada por los barones. Casi dos años después regresó su esposo con un gran ejército cruzado y mercenarios cumanos, con los que tomó el castillo de Zurulón a los bizantinos en el 1240, despejando de cierta forma el camino hacia Constantinopla. Es mismo año, Balduino II fue coronado emperador en Santa Sofía, con María a su lado, una doncella de 15 años, y en el 1243 tendrían a su único hijo, Felipe.

El episodio que queremos destacar aquí es el de la estancia de la emperatriz en Chipre, adonde fue a pedir ayuda contra el Imperio griego de Nicea al rey Luis IX, cuyo ejército se encontraba en la isla, durante la Séptima Cruzada (1248-1254). Nos cuenta el cronista Jean de Joinville, testigo de dicho acontecimiento:


"La Emperatriz de Constantinopla llega a Chipre.



Mientras estábamos peregrinando en Chipre, la Emperatriz de Constantinopla me envió un mensaje de que había llegado a Pafos, una ciudad en Chipre, y me pidió que fuera y la buscara allí- Yo y mi señor Everardo de Brienne. Cuando llegamos a Pafos se nos informó de cómo un fuerte viento había deshecho las cuerdas del ancla que sujetaba su nave, y la había empujado hacia Acre, y de todo su equipaje no quedaba nada salvo el manto que tenía puesto, y una cota para las comidas. La trajimos a Limasol, donde el rey y la reina y todos los barones de Francia y de la hueste la recibieron con gran honor.


Al día siguiente le envié algo de paño para hacer un vestido, y piel de armiño también; y le envié algo de taffeta y cendal para hilar el vestido. Mi señor Felipe de Nanteuil, el buen caballero que pertenecía a la casa del rey, encontró a mi escudero cuando se dirigía donde la emperatriz. Cuando este muy digno hombre vió lo que ocurría, fue donde el rey y le dijo que yo había avergonzado al rey y a los otros barones, al haberle enviado ese ropaje a la emperatriz, mientras ellos no se habían enterado de que era lo que necesitaba."




Así pues, la Emperatriz de Constantinopla, sin dudas el Trono Cristiano más importante del orbe para ese entonces, llegó en medio de un temporal a Chipre, y no quedó con más vestimenta que la que traía puesta, conmoviendo al en ese entonces joven Joinville, quien en un gesto de buena voluntad le envió telas para que le hicieran un vestido que, si bien no de acuerdo a su rango, al menos podrían ayudarla a disimular su verguenza ante el Rey y sus barones.



Definitivamente, la ruina y la mala suerte habían asentado su mirada sobre el Imperio Latino, y en especial con la familia que lo gobernaba...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Juan III Ducas Vatatzés. In Memoriam.

Nacido cerca del año 1192, en la ciudad de Didimótico, en Tracia, Juan Ducas Vatatzés estaba emparentado con uno de los linajes más nobles del Imperio Romano de Oriente: La familia Ducas.

Probablemente fue hijo del famoso Basilio Vatatzés, duque de Tracia, quien pereció junto a muchos valientes romanos combatiendo a los búlgaros en Arcadiópolis (actual Luleburgaz, Turquía) en el 1194, tal y como nos narra Nicetas Choniates. De ser así, estaría emparentado con la familia de los Ángelos, a través de su madre, prima de los emperadores Isaac II y Alejo III.

Fue elegido por el emperador Teodoro Láscaris de Nicea como marido para su hija Irene en el 1212, tras la muerte del primer esposo de ésta, Andrónico Paleólogo, al parecer de una enfermedad veneria. Su elección dejó consternados a los hermanos de Láscaris, Alejo e Isaac, quienes huyeron a Constantinopla apenas muerto su hermano, llevando consigo a Eudocia, una hija de éste, a quien planeaban casar con Roberto de Courtenay, emperador latino de Constantinopla.

Cuando a mediados de Diciembre del 1221, Vatatzés ascendió al trono, tuvo que enfrentarse a los hermanos de su suegro, quienes apoyados por los Latinos, desafiaban la autoridad del nuevo emperador de Bizancio en el exilio. En el 1224, derrotó a los Latinos en Poemaneno y para el 1225, les arrebató lo poco que les quedaba en Asia Menor. Los hermanos Láscaris fueron cegados, como castigo por su rebeldía contra su nuevo soberano.

Ya en 1227, Vatatzés había guiado exitosamente a sus tropas en campañas hacia Europa, reconquistando Rodas, algunas islas griegas más, y Galípoli, para finalmente presentarse ante los muros de Adrianópolis, de donde su general Tarcaniotes sería expulsado por las superiores huestes epirotas de Teodoro Comneno, que también aspiraba a la púrpura desde que reconquistó Tesalónica en el 1224.

Sin embargo, en el 1230, Teodoro Comneno, que había estado a punto de convertirse en el legítimo Basileus de todos los romanos, fue derrotado en Clocónitza por los búlgaros, válacos, y cumanos de Iván Asen II. En el 1235, Vatatzés concertaba una alianza con Asen, restaurando el Patriarcado de Tarnovo (Bulgaria) y casando a su hijo Teodoro Ducas Láscaris con Elena Asen, hija del Zar búlgaro. El punto álgido de dicha alianza se daría cuando en el 1236, búlgaros y bizantinos sitiaron Constantinopla, defendida por el anciano Juan de Brienne, antiguo rey de Jerusalén y emperador de la Ciudad para ese entonces...

Tras la muerte de Asen en el 1241, pudo Vatatzés someter Tesalónica (en el 1242) y conquistar parte de la Tracia búlgara (1246). Para el 1247, dejó Constantinopla cercada por territorios nicenos, con el emperador Balduino II suplicando ayuda en las cortes de Occidente, frente al poderío de Nicea...

Una época de cultura y apogeo llegó a Nicea con Vatatzés. El cronista Jorge Acropólita narra con profunda admiración el hecho que los emperadores de Nicea separaran las propiedades del Imperio de las suyas propias. En otras palabras, el emperador costeaba sus gastos del dinero de sus tierras, en las cuales Vatatzés se dedicó a la producción avícola, llegando incluso a costear una corona para su mujer Irene en base a sus ganacias en dicha producción, nombrando a dicha diadema la Corona de Huevos.

El emperador supo consolidar alianzas con diferentes soberanos, de entre los cuales destacó Federico II de Hohenstaufen, rey de Sicilia, emperador del Sacro Imperio, y enemigo (al igual que Vatatzés) del Papado. Tras la muerte de Irene Láscarina, en el 1239, Vatatzés contrajo matrimonio con la pequeña Constanza, hija ilegítima de Federico II, en el 1244, aunque dada la minoría de edad de la niña emperatriz, el emperador asentó su mirada sobre la institutriz de ésta, la famosa Marquesina, que llegaría a ser un elemento nocivo para la imagen del emperador ante sus cortesanos, en especial Nicéforo Blémidas, prelado y tutor de su heredero.



De la boda de Vatatzés y Constanza, el poeta Nicolás Irenikos elaboró un poema que decía:


"Alrededor del adorable ciprés, la hiedra gentilmente se enrosca;


La emperatriz es el ciprés, la hiedra mi emperador."



En sus últimos años, aquejado por la epilepsia, falleció Juan Ducas Vatatzés, el 3 de noviembre del año 1254, en su palacio de Nymphaion, que a decir de la famosa historiadora Ruth J. Macrides, era la segunda capital del Imperio Niceno, y a decir de Acropólita, el lugar favorito del emperador. Su legado fue un Imperio fuerte y rebosante de riqueza, un ejército considerable, y dos bases navales en el Egeo y el mar de Mármara, listas para lanzar sus buques a la reconquista de la Ciudad. Que Dios lo tenga en su Gloria.